Después del aumento del 32% logrado por el gremio de Atsa a nivel nacional, los sanatorios preparan una discusión con prepagas y obras sociales sindicales. Quieren que Pami actualice también los montos
Las clínicas y sanatorios rápidamente se movilizaron para comenzar a discutir mejoras en los aranceles prestacionales de las prepagas y obras sociales sindicales.
Es que, según aseguran, la suba en los costos laborales de algunas empresas de salud es significativa. De acuerdo con lo relatado por los empresarios del sector, en algunos casos la masa salarial representa hasta el 60% de los costos totales. Por eso destacan que con el incremento de un tercio en los haberes, será necesario a partir de ahora dos acciones para poder financiar los incrementos: que el Pami acompañe ese aumento con una importante mejora en los aranceles; y por el otro, que las obras sociales tengan el mismo acompañamiento.
En el primer caso la decisión escapa a las empresas locales y depende de una decisión nacional. Pero esta es una importante fuente de financiación al menos para algunas entidades como el Policlínico San Lucas, la Clínica del Sur, el Urocardiológico y también el Sanatorio Privado. En particular el primero de ellos es “Pami-dependiente”. Por otro lado, el Instituto Médico tiene una cartera de clientes más diversificada y depende más de las negociaciones que pueda llevar adelante con prepagas y obras sociales.
Sin embargo, la estrategia que llevarán adelante no será de manera individual, sino que intentarán emular lo ocurrido en 2006, cuando la Asociación de Empresas Sanatoriales (Aesa) junto al Colegio Médico de Río Cuarto denunciaron todos los convenios e iniciaron una negociación “de cero” con cada obra social. “Ahora no es que vamos a denunciar todos los convenios, lo que queremos es rediscutir valores porque con este incremento salarial es lógico que tengamos que mejorar los ingresos para poder afrontarlos”, explicó el gerente de Aesa, Mario Piastrellini.
Los tiempos
Pero en la intención de las empresas ya hay un plazo: septiembre. Durante este mes intentarán sentarse con todas las partes para cerrar la mayor cantidad posible de nuevos convenios. “El apuro que tenemos es que los salarios hay que empezar a pagarlos ahora porque el convenio firmado a nivel nacional ya fija la primera suba retroactiva a los haberes de agosto”, explicó Piastrellini.
A partir de ahora, Aesa buscará aceitar las estrategias de negociación con el Colegio Médico para, de manera conjunta, comenzar a convocar a obras sociales y prepagas.
El principal obstáculo que tendrán será la gran diversidad de situaciones entre sus clientes. No todos los sindicatos lograron buenas recomposiciones salariales y muchos acordaron sumas en negro que no reportan mejoras a sus obras sociales. Esto también jugará a la hora de negociar aranceles.
Según relatan los empresarios, entre 2006 y 2008 el sistema atravesó el mejor momento porque las subas salariales estaban financiadas con los aportes del Pami y también con incrementos en los aranceles de los sindicatos. Pero a partir de ese momento, si bien Pami mantuvo el acopañamiento, las obras sociales y especialmente las prepagas comenzaron a caer. “En los últimos 12 meses hubo un panorama más complicado y las empresas no tuvieron la misma situación. Incluso con respecto a Pami, que de todos modos hay que admitir que mejoró muchó con respecto a los ‘90 y a comienzos de 2000”, agregó el gerente de Aesa.
En la década anterior, la obra social de los jubilados nacionales se mantuvo casi en crisis permanente y con largos períodos sin pagar a los prestadores, no sólo clínicas y sanatorios, sino médicos y profesionales de la salud particulares. Ahora, el giro fue de 180 grados y muchos de esos prestadores fijan su ecuación económica a partir de Pami, que es la principal y más segura entrada de dinero.
Lo cierto es que septiembre será para las empresas de la salud local un mes clave. Donde intentarán compensar la suba lograda por Atsa, que de este modo logró que el salario de la enfermera de piso llegue a los $ 3 mil en febrero.
“Durante los últimos meses la situación de incertidumbre fue de los trabajadores que no lograban acordar la suba salarial. Ahora que la lograron se despejó su panorama hasta el año próximo y tienen certeza de sus ingresos. Pero esa situación de incertidumbre se trasladó a las empresas, especialmente del interior, que deben buscar la forma de financiamiento para afrontar el incremento de los costos laborales”, explicó Piastrellini.
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