Gabriel De Paula - Jefe de Planeamiento de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal.
En diálogo con El Esquiú.com, De Paula explicó cuál fue su impresión sobre la situación delictual en la provincia y cómo se trabaja a nivel nacional en el combate contra la inseguridad.
“Esta visita se inicia con una reunión previa en el ministerio de Seguridad en Buenos Aires, entre el secretario de Seguridad, Juan Pablo Morales, el secretario del Consejo de Seguridad Interior, Gonzalo Ruanova, y una reunión específica con el director Nacional de Inteligencia Criminal, Sebastián Serantes. Se firmó una serie de convenios, en los que el ministerio apoya la gestión de esa secretaría y de la gestión de seguridad de la provincia con fondos para la compra de móviles”, expresó De Paula.
En el marco de estas reuniones, Morales también hizo pedidos específicos para trabajar en colaboración en cuestiones de inteligencia criminal. Al respecto, De Paula contó que “vinimos a comentarles a las autoridades políticas y a la fuerza provincial cuáles son las herramientas que utilizamos para el análisis del delito y el análisis criminal en la ciudad de Buenos Aires y en el país. Nos vamos muy conformes con la buena predisposición que se mostró para la futura coordinación que podamos llegar a tener”.
Mapas de delitos
A lo largo de dos horas, junto a la especialista Natalia Molina, explicaron cómo llegan los datos de las 53 comisarías bonaerenses y las cuatro fuerzas federales, y de qué manera se normalizan y sistematizan. “Los analistas especializados van haciendo un recorte de esos datos, para después orientar el esfuerzo operativo. Los datos y el análisis no quedan en un informe arriba de un escritorio, sino que se aplican a la seguridad pública y seguridad ciudadana”, expresó el licenciado.
De Paula manifestó que también se habló sobre mapas del delito y la manera en la que se muestra la evolución de los distintos tipos de ilícitos. “Sabemos que cuando hay un delincuente en un negocio con una persona, o si hay homicidio en ocasión de robo, el impacto en la opinión pública es mucho más fuerte. Entonces, apuntamos a contrarrestar estos delitos en lo que respecta a nosotros, con información específica. A partir de allí, se puede encaminar el esfuerzo operativo para atacar en una zona en particular”, explicó.
La charla se orientó hacia cómo se vuelcan los datos sobre delitos en mapas y plantillas gráficas que permitan evaluar, luego, si el trabajo realizado es eficiente o no.
Organizaciones criminales
“En segundo lugar, también tuvimos oportunidad de mostrar un sistema que interrelaciona datos de origen policial y judicial sobre organizaciones criminales, a partir del cual la Dirección Nacional genera relaciones para apoyo a las fuerzas de seguridad y a la justicia. Entendemos que es una buena herramienta, la cual es totalmente trasladable y no requiere una complejidad para poder aplicarla en distintos lugares; si bien requiere ciertas capacitaciones y formar algunos analistas. No dista mucho de cuando vemos en una película que la policía proyecta en una pantalla las caras y las relaciones”, asegura el jefe de planeamiento.
Respecto a las organizaciones criminales, se explicó que “éstas también tienen su inteligencia, sus propios parámetros y gente que se encarga de realizar prospectiva; tienen medios tecnológicos. No es ninguna novedad que hay operaciones que se manejan desde adentro de las cárceles. Es importante ir adecuándonos tecnológicamente a los tiempos que corren, ir generando capacidades y dotando al personal policial y civil de este tipo de herramientas para poder hacer una lucha más eficiente contra el delito”.
En Catamarca
“La policía tiene algunas herramientas, específicamente la de mapas del delito; trabajan con software que también a nosotros nos permite, en caso de seguir la colaboración, no tener que empezar de cero. Los efectivos se acercaron y pudimos ver que hay cosas implementadas”, señaló De Paula, sobre la gestión de los datos de la inseguridad por parte de la policía local.
Sobre la situación de la provincia, añadió que de la charla que mantuvo con los funcionarios de la cartera de seguridad pudo conocer que la principal preocupación es el delito común, es decir los arrebatos, robos domiciliarios y de motocicletas. “Catamarca tuvo un incremento de algunos tipos delictivos en los últimos años, pero no es algo que escape al resto del país, ni a la situación general de otras provincias. Hay una suba del delito en general, pero no siempre es lo que muestran los medios nacionales; a veces se magnifica la situación de seguridad”, manifestó.
Estatus delictivo
Respecto a las principales causas del incremento de delitos, De Paula expresó que, aunque en los últimos diez años la situación comenzó a recomponerse, todavía se siente el impacto de la exclusión y vulnerabilidad social. Además, añadió que “lamentablemente, el delito y el crimen organizado ofrece mucho dinero y algún tipo de estatus delictivo que antes no pasaba. En algunos sectores, o en algunos grupos específicos sociales, un chico de 15 años puede ganar hasta 500 pesos por día, tener un arma en la cintura, sentirse importante y ser un soldadito de un capo narco. No solamente se expulsó a mucha gente del sistema, sino que además se rompió el contrato social con el Estado. Todo lo que el Estado tiene que darle para contener y la persona tiene para demandar, ya lo demanda a una organización criminal o tienen un sistema paralelo de valores. Cuando esto se enquista, es complicado de sacar”.
Herramientas de comunicación
“Muchas veces, dos tragedias, como pueden ser homicidios que ocurren dos días seguidos, prenden las luces de alerta de la opinión pública; pero también se percuta constantemente a través de los medios de comunicación. Por eso es importante tener estas herramientas de análisis, para poder mostrar la realidad; también son herramientas de comunicación política [...]. Hay algo contra lo que no se puede ir, que es la propia percepción de la calle. Si el vecino se siente inseguro, por algo es; algo leyó o escuchó o fue víctima de un delito, y eso es atendible. Entendemos que estas herramientas son de utilidad, en el marco de, obviamente, otras cosas que hay que hacer”.

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