Hay perplejidad y molestia en la dirigencia por la decisión del Vasco de no poner a Osvaldo. El CT ratifica el planteo pero ya hay un cambio cantado.
El cronómetro de Delfino marcaba 42 minutos del segundo tiempo cuando sacó la tarjeta para anotar el cambio. Al borde de la línea de cal, Daniel Osvaldo, que si no es el mejor jugador del fútbol argentino es el segundo, esperaba la salida de Calleri para intentar cambiar la historia en 480 segundos -si somos generosos y tenemos en cuenta los 5’ de descuento no anunciados hasta entonces-. Es la imagen que divide al Mundo Boca el día después, el siguiente, y así será sucesivamente hasta llegar a la revancha. ¿Estuvo bien la apuesta de dejar al ancho de espadas en el banco en la visita al Monumental? Los hinchas se polarizan en los bares, esquinas, redes sociales, foros y cualquier lugar abierto a la opinión. Los dirigentes son más contundentes. “A Osvaldo lo pongo hasta que se rompa”, sintetizó en una frase uno de los que definen los destinos del club pero que no tiene que planificar estratégicamente las batallas que se dan en el campo. El mismo concepto cabe para Peruzzi, el refuerzo que mayor inversión generó en el mercado. El dirigente lo dice con el dolor del resultado puesto, no a modo de reproche pero sí marcando la jugada fallida. Ni él ni ningún otro de los que se sientan en la mesa chica quisieron hablarlo con Arruabarrena y Cía. hasta ahora. Prefieren esperar hasta que se aplaquen los ánimos. Recién ahí podrán escuchar y conocer los motivos que llevaron a la decisión.
Según pudo averiguar Olé , la manera que planteó el partido River no sorprendió a Boca. Por eso el cuerpo técnico optó por jugadores más de roce en algunos puestos: Marín en lugar de Peruzzi, Cubas de volante central adelantando a Gago y Calleri por Osvaldo. Dado lo que iba a proponer uno y otro, era una manera de luchar y jugar el partido, sin renunciar a la idea que llevó a acumular 18 partidos invicto en lo que va del año. ¿Qué veían que podía aportar Calleri, además de su espíritu combativo? La búsqueda en espacios vacíos, como sucedió en la llegada más clara del visitante, cuando el ex All Boys definió mal el mano a mano a los 15 segundos del complemento. Osvaldo, en cambio, es un jugador que se luce más en el juego asociado. Que el jueves, por cierto, a Boca también le faltó. Con el diario del viernes en la mano, no hay arrepentimiento en cuanto a los nombres. En todo caso, entienden, lo que faltó fue “un arbitraje que castigue la falta de intención de jugar”.
Osvaldo tiene antecedentes de encontronazos con técnicos de turno. Pero el martes, cuando habló mano a mano con el Vasco, comprendió la decisión. La calentura con la que entró al vestuario del Monumental se debía al resultado, no a su escasa participación. El jueves, en la Bombonera, sabe que tendrá su revancha.
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