En el primer semestre de 2012, el distrito superaba por poco las 49.000 cabezas, mientras que en la primera mitad de este año se contabilizaron algo más de 44.200. En los últimos años también se redujo un 20% la cantidad de productores.
Sin embargo, en nuestro distrito también se advierten problemas con la ganadería. Tanto es así que en el último año el stock ganadero en Junín descendió un 10 por ciento.
El dato se desprende del análisis de los números oficiales, ya que en el primer semestre de 2012 se vacunaron poco más de 49.000 animales, mientras que entre enero y junio de este 2013, fueron algo más de 44.200 los inoculados.
Como consecuencia de esta situación, también decreció la cantidad de productores: el año pasado fueron 401 los que se presentaron, mientras que en este, hubo 377.
La ciudad y el país
Rodrigo Esponda, ex presidente de la Sociedad Rural de Junín y actual dirigente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), aseguró que el descenso en el número de productores “es algo que sucede en todo el país”.
El dirigente agropecuario consideró que “el resultado es que, como todo lo que hace este Gobierno, termina tendiendo a la concentración”, y amplió: “En este panorama, la producción ganadera es cada vez menos viable para los más chicos, y se termina concentrando en menos manos, en los más grandes. Eso le permite al Ejecutivo nacional negociar de manera más fácil, en una mesa más chica”.
Miguel Ángel Guruceaga, presidente de Funjusa (el organismo responsable de la vacunación del ganado en Junín) remarcó que la merma en la cantidad de productores es un proceso que viene desde hace tiempo: “Hubo una disminución del 20%: hace algunos años había, aproximadamente, 480 productores y hoy tenemos unos 380. Los que ya no hacen ganadería, se dedican a la agricultura o han alquilado su campo”.
En tanto, Esponda –que además de ser dirigente se dedica a la comercialización ganadera– señaló que, aún cuando la pérdida de stock no sea una tendencia nacional, “lo que sí es seguro, es que no se va crecer en la medida que se esperaba: habían anunciado que entre 2015 y 2016 íbamos a recuperar el stock ganadero –los 12 millones que se perdieron en 2010– pero estamos en 2013 y recuperamos apenas un millón”.
Algo similar a lo que opina Guruceaga: “Si el precio no mejora, es difícil seguir recuperando el stock, porque los precios están planchados y los costos de producción ganadera han aumentado, como todo, y entonces para mucha gente no hay incentivos para seguir con la ganadería”.
Análisis
El titular de Funjusa explicó que “en el último año los precios se mantuvieron estables y entonces, si bien se había recuperado un poco el stock, la gente que volvió a apostar a la ganadería en este último año no retuvo más vaquillonas, por eso hay esta disminución”.
En la actualidad, la hacienda en pie tiene un valor similar a 2010 y, en promedio, hoy se consume menos carne que en ese año.
Entre otras cosas porque, si bien el precio de la carne no sufrió grandes aumentos, los dos principales productos alternativos, el pollo y el cerdo, han aumentado menos que la carne vacuna.
“El precio es similar al de 2010, entonces el chacarero no tiene incentivo para producir y, así como era un buen negocio hace tres años, hoy dejó de serlo, porque la inflación influye no solo en los costos de la producción ganadera, sino en el costo de vida del productor, como el de toda la sociedad, entonces deja de ser viable”, analizó Esponda.
“A eso hay que sumarle la baja en la competitividad en la agricultura –continuó el dirigente de Carbap–, eso hace que los productores no estén en una situación financiera firme y una de las variables de ajuste es la venta de ganado: es lo más rápido que se tiene para hacerse de efectivo, porque la hacienda siempre tiene valor, así esté gorda o flaca, uno puede venderla, carga un camión y lo manda a Liniers. Se venderá más caro, más barato, dependerá del momento, de la hacienda, pero siempre hay un comprador”.
Por su parte, Guruceaga consideró que “la situación es complicada”, y profundizó: “Hay muy buenas perspectivas a nivel nacional, pero para eso se debe poder exportar. Por ejemplo, el corte Hilton tiene mucha demanda, pero acá se ha cerrado la exportación y no se pueden aprovechar esos valores que serían muy convenientes para que los productores vuelvan a sentirse incentivados por la ganadería. Además, esto también generaría que haya más carne para el consumo interno”, concluyó.
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