De la Sota cambió diálogo con intendentes por reparto discrecional de maquinarias

De la Sota cambió diálogo con intendentes por reparto discrecional de maquinarias
La Mesa Provincia-Municipios desapareció y el gobernador hace política con los recursos que se niega a coparticipar.

A diferencia de sus dos primeras gestiones al frente del Poder Ejecutivo durante las cuales priorizó de manera constante el diálogo con los intendentes a través de la Mesa Provincia-Municipios, en su tercer gobierno José Manuel de la Sota cambió ese estilo y lo reemplazó por el aislamiento institucional y la entrega discrecional y política de fondos, maquinarias y vehículos a aquellos jefes comunales que fueron seleccionados de manera arbitraria.

A una escala menor, el mandatario cordobés está haciendo lo mismo que critica a la presidente Cristina Fernández de Kirchner.

No sólo se niega a coparticipar los nuevos recursos impositivos creados por su gestión como fondos específicos que en un 20% pertenecen constitucionalmente a los municipios y comunas de Córdoba, sino que además en forma paralela recorta las partidas destinadas a financiar los servicios de salud municipales. Luego utiliza esos fondos que no deberían ser ir al estado provincial para comprar vehículos y máquinas que distribuye políticamente como elemento de presión o seducción sobre las autoridades de distintos pueblos y ciudades.

Con los fondos que no coparticipa o retiene del Fofindes, se compran maquinarias que luego se regalan de manera discrecional.

En otras palabras, como De la Sota carece de recursos para hacer obras públicas en los municipios, ahora hace política con dineros que pertenecen a los intendentes, entregando a un grupo selecto en carácter de simples dádivas, algún vehículo o maquinaria que no compensa en modo alguno los fondos que les retiene de Fofindes o que les demora de programas sociales de Niñez y Ancianidad.

Una prueba contundente de que De la Sota tiene ahora un pobre diálogo con la mayoría de los intendentes está dada por el hecho de que durante 2012, la Mesa Provincia- Municipios sólo se reunió cuatro veces y en lo que va de 2013 ninguna.

Como los reclamos de los jefes comunales por los recortes del Fofindes, la demora injustificada en pagar los programas sociales o la necesidad de revisar la coparticipación que se distribuye son constantes y justos, De la Sota optó por desvirtuar el espíritu original de la Mesa de Trabajo donde participan justicialistas, radicales, kirchneristas, vecinalistas y representantes del Frente Cívico y prácticamente desestimó su normal funcionamiento de una o dos veces por mes.

Aunque el año pasado el gobernador intentó un acercamiento a través de un nuevo Pacto, sólo se cumplió la mitad de las promesas asumidas ante los intendentes.

Este cambio de actitud no sólo le ha generado las críticas de los bloques de jefes comunales radicales, kirchneristas y juecistas sino también de muchos peronistas que admiten que este De la Sota no tiene nada que ver con el de las gestiones anteriores.

De allí se explica que más de medio centenar de intendentes justicialistas que trabajaron por su triunfo en 2011, hoy ya no le responden y en cambio, se han convertido en fieles soldados de Cristina Fernández de Kirchner y en firmes críticos de su gestión.

Hasta el propio bloque de intendentes de Unión por Córdoba está desarticulado y no se reúne cansado de que su gobierno desconozca los justos reclamos de la inmensa mayoría de los municipios cordobeses.

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