El gobernador decidió emplear los fondos retenidos de Fofindes para financiar obras de ese tipo en municipios.
Debe recordarse que a lo largo de todo el año pasado, De la Sota utilizó gran parte del 40% de los recursos que retuvo discrecionalmente de Fofindes para la compra de maquinarias viales, camiones, tractores y ambulancias que fue entregando en cuenta gotas a diferentes municipios y comunas del interior cordobés.
En otras palabras y como reconocen numerosos jefes comunales de distinto signo político, el mandatario provincial decidió hacer política pero a costa de la plata que genuinamente era de los intendentes, ya que del presupuesto de su administración no destinó un solo peso para este fin.
Ahora con los mismos recursos del Fofindes que sigue reteniendo Jefatura de Gabinete y parte o la totalidad de los 120 millones de pesos que recaudará este año con el nuevo fondo específico creado como adicional al Impuesto Inmobiliario Rutal, De la Sota comprará miles de metros cuadrados de adoquines a la empresa Arenas SA, de Los Cóndores.
Eso sí, los intendentes tendrán que asumir el elevado costo de pagar el transporte de los adoquines en camiones desde Los Cóndores a sus respectivos pueblos.
Por ejemplo, el traslado del material necesario para pavimentar las cinco cuadras prometidas por De la Sota al intendente de Las Varillas Juan Pablo Rujinsky obligará a realizar 70 viajes de camión entre Los Cóndores y esa ciudad de San Justo con un costo astronómico en concepto de fletes
Si a esta cifra se suma el gasto en los otros materiales necesarios para pavimentar con adoquines, se entiende el porqué muchos jefes comunales dudan por anticipado en aceptar el regalo que De la Sota les hará con el dinero que en realidad les pertenece.
Muchos de estos intendentes, tanto justicialistas como opositores, preferirían poder contar con el dinero que la Provincia les retiene para direccionarlo hacia el fin u objetivo que cada uno quiera dar según las necesidades de su pueblo.
Hay que aclarar que lo que hace De la Sota es legal.
El cambio unidireccional de los índices de Fofindes no viola ninguna norma pero sí es éticamente reprochable. Lo mismo ocurre con los recursos provenientes del nuevo fondo adicional al Impuesto Inmobiliario Rutal. Estos ingresos debían destinarse a los municipios. De la Sota los entregará pero con materiales y no con dinero en efectivo como quisieran los jefes comunales.
El tiempo dirá si esta nueva operatoria ideada por Jefatura de Gabinete da los resultados esperados o si sólo aquellos municipios que están cercanos a Los Cóndores aceptarán el desafío de afrontar los elevados costos de flete para transportar los adoquines a sus pueblos.

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