De 4 sospechosos, ninguno fue condenado por un crimen

De 4 sospechosos, ninguno fue condenado por un crimen
La Cámara del Crimen Nº 2 los absolvió por el beneficio de la duda. Uno solo fue acusado de encubrimiento.

Había cuatro jóvenes acusados por el asesinato de Hugo Juan Colucci, un anciano de 75 años al que mataron a golpes dentro de su casa para robarle algunas pertenencias. Pero la investigación policial y judicial fue deficiente y a ninguno pudieron probarle la autoría del crimen.

El viernes a la noche, la Cámara del Crimen Nº 2 de San Luis absolvió a tres jóvenes por el beneficio de la duda. Y a otro lo declaró responsable de haber encubierto el hecho.

Pese a que el fiscal de Cámara Fernando Rodríguez, cuando hizo su alegato en la última audiencia, los consideró copartícipes en el crimen, el tribunal sostuvo que las pruebas reunidas no alcanzaban para tener la certeza de que Hugo Adán Lucero Arias, Pablo Alejandro Barrientos y Julieta Ocaña habían participado en el asesinato.

Al cuarto joven procesado, Esteban Rodrigo Suárez, el fiscal no lo acusó por el homicidio, sino por encubrimiento. El fallo fue unánime.

En la investigación quedó probado que unas horas después del asesinato de Colucci, cometido el sábado 14 de junio de 2008, en 25 de Mayo 2129, del barrio Rawson, Suárez vendió a un almacenero de la zona la garrafa robada al anciano.

Aunque nunca quedó claro, existe la presunción de que después de la entrada inicial de un primer ladrón que mató a golpes en la cabeza al pensionado y escapó con el televisor, otros delincuentes incursionaron en la vivienda y tomaron otros objetos, cuando la víctima ya estaba sin vida.

Además de la garrafa, unos días después la Policía recuperó un secarropas de Colucci. Pero el televisor nunca apareció.

Julieta Ocaña, que para la época del crimen era pareja de Adán Lucero, declaró en tres oportunidades que el otro acusado, Pablo Barrientos, le confesó que él había asesinado a Colucci. Según la chica, se lo dijo la misma noche del homicidio, cuando lo encontró en un almacén y lo vio con la mano derecha, el buzo, el pantalón, las medias y un zapato manchado con sangre.

Barrientos nunca declaró para defenderse de esa acusación.

Según el testimonio de un menor, esa noche él vio salir de la casa de Colucci a Julieta, Adán y Pablo con una garrafa y un televisor.

Pero las pruebas no alcanzaron para condenarlos.

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