La falta de signos de defensa en el cadáver del profesor José di Pietro (52 años) hacen sospechar que la víctima se encontraba inconsciente o semi-inconsciente cuando fue asfixiado con la almohada sobre su rostro. El instinto de supervivencia hace que la persona trate de sobrevivir y, de esta manera, atacan al agresor o tratan de hacerlo. En este caso no había ningún signo de defensa.
Por este motivo, el juez Miguel Ángel Moreno ordenó que se realizara un examen toxicológico de los restos de la víctima, a fin de establecer si había consumido bebidas o alguna droga por su voluntad o sin saberlo, lo que podrían haberlo dejado a merced del asesino.
Por otra parte, ya se solicitó la sábana de llamadas entrantes y salientes del celular de la víctima, que fue robado junto a la notebook. De esta manera, se sabrá con quién mantuvo los últimos contactos telefónicos el domingo pasado hasta que se produjo la muerte, entre las 23 y la 0 del día siguiente en su domicilio de 24 de Septiembre y pasaje Azcuénaga.
Asimismo, ayer se tomó testimonio a tres albañiles que trabajaron el sábado en la casa del docente y al vigilador privado que, misteriosamente, la noche del domingo no asistió.
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