Un indigente fue hallado muerto el sábado en Cipolletti, a la vez que un anciano falleció en Cordero. Luego de las autopsias, los cadáveres fueron enviados con destinos intercambiados.
Hasta allí todo parecía conducirse por los rieles normales. Un médico policial de esta ciudad solicitó las autopsias correspondientes. Valenzuela fue enterrado en el cementerio y el abuelo era velado por su familia, que lo despedía con emoción cuando se percató que su ser querido se encontraba un tanto cambiado, y no tenía que ver con la fisonomía adquirida post mortem. Es que se habían equivocado de muerto.
El juez Gustavo Herrera, a cargo de la causa, aseguró que se realizará una exhaustiva investigación para tratar de aclarar lo sucedido y determinar responsabilidades. “Hasta ahora no sabemos dónde se suscitó el error, pero sí estamos en condiciones de asegurar que se trató de una situación bochornosa y vergonzante, principalmente para los familiares de los occisos”.
“Cuando se tomó conocimiento se actuó con rapidez y se brindó una inmediata solución, con una intervención eficaz del secretario”, sostuvo el magistrado.
Pero la realidad fue que el cadáver de Valenzuela fue entregado a los familiares de Cárdenas, que se sorprendieron y manifestaron su indignación en plena ceremonia fúnebre.
El fenecido anciano, en tanto, era quien descansaba en la necrópolis de esta ciudad, lejos de donde se estaba realizando su velorio.
El juez, por su parte, aseguró que la investigación que se emprenderá, además, tendrá por objeto que esta situación no suceda más, ya que no es la primera vez que pasa.
Hace poco más de dos años, un hombre había sido velado y enterrado y a los días apareció en su casa luego de un tiempo en el que había deambulado de juerga por la zona.
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