Sorpresa por la gran cantidad de involucrados en prostitución de las colegialas

“Estamos en presencia de un delito muy grande”, admitieron fuentes judiciales al confirmar que lograron desbaratar una banda dedicada a iniciar en la prostitución a alumnas secundarias, a las que las obligaban a mantener una amplia clientela de hombres mayores que hoy son investigados.
Un alto funcionario policial confirmó ayer que la fuerza ha determinado al menos tres casos de adolescentes prostituidas en Añatuya (General Taboada), cuyos responsables serían sujetos proclives a imponer su voluntad a pura violencia y amenazas.

El proceso, publicado ayer en EL LIBERAL, provocó inocultable conmoción en una corriente poblacional de Añatuya. No menos impacto experimentaron los jefes policiales de las Comisarías Nº 41 y Nº 4 del Menor y la Mujer, en quienes es instruida la causa.

La historia habría comenzado como un simple episodio de violencia de género, protagonizado por una estudiante que terminó confiándole a una amiga un terrible secreto: que era prostituida desde el año pasado y que fue ingresada en el negocio por un ex amante.

Entre lágrimas, la víctima habría provisto nombres, lugares y clientes, añadiendo que muy probablemente ella no fuese la única adolescente forzada a trabajar por unos pocos pesos.

Así, la odisea terminó en una oficina policial y en días desembocó en una investigación, con el visto bueno de la jueza María Teresa Gerez, quien tendría todo listo para ordenar allanamientos en distintos puntos de la ciudad, deslizó uno de los investigadores.

Hoy, la Justicia ya habría establecido identidades, situaciones económicas, direcciones, frecuencias, clientes, números de celular y fachadas de al menos un local, en donde las menores suelen tener sexo con sujetos, hasta hoy cultores del perfil bajo.

Caracteriza a las víctimas su minoría de edad; integrar familias de escasos recursos y que cayeron en las garras de una red de prostitución, sin que aún hayan terminado los estudios secundarios.

Por el contrario, y dada la maraña de los hechos denunciados, los sospechosos serían hombres casados y padres de familia. Su condición y entorno obligarían a la Justicia a caminar con pie firme, paciente, sin dejarse desbordar y diferenciando muy bien lo importante de lo urgente.

“Pero la noticia revelada en la víspera también apuró los tiempos”, reconoció un policía. Éste manifestó que han sido impuestas vigilancias en distintos puntos de la ciudad. “Hay que evitar que los cerebros abandonen Añatuya y con ello caiga la investigación”, ahondó el informante a EL LIBERAL.

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