Sorpresa por la caída del secretario de Gobierno quilmeño, Raúl Oviedo

Está confirmado que Raúl Oviedo ha caido en desgracia política y que de no mediar una gestión del jefe Comunal, de última hora, su participación en el experimento que Gutiérrez le viene ofreciendo a Quilmes, ha concluido, más allá de que pueda permanecer en el cargo hasta el 10 de diciembre.
La situación del secretario de Gobierno, no ofreció novedades durante la jornada de ayer. Distintas fuentes volvieron a coincidir con lo publicado en nuestra edición de ayer, en el sentido que el funcionario aún no renunció ni lo despidieron del cargo.

Cobra su salario pero no cumple las funciones, y desde hace semanas ya no lo tienen en cuenta. El relato incluye distintas versiones que llevaron a la caída de este duro que concentró poder e ineficiencia.

Hay quienes adjudican su caída en desgracia a cuestiones tan prosaicas como una disputa de polleras. Hay nombres y apellidos, y hasta se cita el nacimiento de una criatura.

Entre quienes prefieren mirar las cosas públicas con una mayor sensatez, se inclinan por otros dos relatos.

Por un lado están quienes aseguran que Oviedo resultó políticamente destrozado por la dinámica que el mismo le impuso al trabajo de su secretaría. Seguro de su relación personal de más de 20 años con Francisco Gutiérrez, Oviedo gobernó y se excedió, permitiendo situaciones abiertamente reñidas con la legalidad en cuestiones que le costaron muy caro.

Su desgaste en este sentido, es proporcional al cambio de situación económica de su entorno. También resulta muy complicada sus posibilidades de dar explicaciones publicas sobre cuestiones tan sensibles como el tránsito, la seguridad ciudadana o la noche, que para su desgracia, terminaron siendo banderas de la oposición de la campaña electoral que transcurre.

Una última explicación a la caída de este hombre llegado a la política desde las entrañas de la UOM, se reduce a una pelea de poder de la cuál salió fortalecido David Gutiérrez, el marginado Ricardo Benitez, y no falta quien apunte en esa tenida a la mismísima esposa del jefe Comunal.

Los más sorprendidos por el relato publicado en nuestra edición de ayer, fueron sus 1800 empleados. Es una cifra propia del mundo surrealista.

Sin embargo, está aceptado que desde hace un buen tiempo, este cultor de la imagen de dureza y rostro adusto y ganador , se ha transformado, desde el punto de vista político, en poco menos que un pollo mojado, adelgazado y empalidecido.

Hoy las miradas están puestas sobre el jefe Comunal. Puede ser que elija algún próximo acto publico para presentarse acompañado por Oviedo, y así buscar contradecir lo publicado. La otra posibilidad es que se imponga el libreto del silencio, tan repetido hasta aquí.

Ninguna de las dos situaciones cambiará el barquinazo que protagoniza el único funcionario que más allá de los servicios de su chofer, se hizo comprar una camioneta Peugeot de alta gama, con dineros públicos.

Comentá la nota