Las parejas reafirman sus compromisos en esta fecha y la celebración viste de rojo la región. ¿Cómo festejarlo?
San Valentín, en términos mundiales, y el Día de Los Enamorados para los argentinos, implica una celebración amorosa. Se trata de una oportunidad para que las parejas reafirmen sus votos de amor y renueven su esperanza en el mismo, en tiempos en que los compromisos no abundan.
Cada pareja tiene su celebración. Algunas más intimas, y otras no tanto. Pero lo que les interesa a todos en esta fecha es, de alguna manera, brindar una manifestación de amor. Info Región realizó un relevamiento con posibles opciones para congratular a la pareja.
¿Cómo celebrarlo? Reafirmar y festejar el amor, el compañerismo, la amistad, en la pareja puede hacerse de distintas maneras.
La celebración puede comenzar desde la mañana, con un desayuno artesanal a domicilio. Una buena opción en la zona son los envíos que realiza la confitería “La Casona”, de Temperley. Por 390 pesos más un costo de envío, se puede encargar un desayuno que sorprenderá a el/la homenajeado/a.
El mismo consiste en una bandeja de mimbre que incluye un individual de tela, servilletas, un termo con agua caliente, una taza, una cuchara, un untador, dulce de leche, un paquete de mini tostaditas, tres infusiones distintas de té, café, edulcorante, azúcar, crema, leche, un sobre de capuchino, un jugo Baggio, un yogurt con cereales, un postre, caramelos Butter Toffees, un turrón, una Rhodesia, masas secas, un alfajor, sandwiches de miga de jamón y queso y cuatro facturas.
Al desayuno tradicional se agregará, por San Valentín, un muffin para los enamorados y una rosa de regalo si la agasajada es mujer o el diario si el obsequiado es hombre.
Se puede encargar una llamando al 4292 5324 o acercándose al local ubicado sobre Almirante Brown 3124. Debe pedirse con 24 horas de anticipación a la fecha.
No obstante, una cena romántica o una buena merienda pueden ser otro momento de encuentro durante el día.
En la región, las reservas gastronómicas para esta ocasión generan siempre expectativa, y generalmente, las cumplen. Restaurantes como “Monona”, sobre Sixto Fernández 273, en Lomas de Zamora; y el italiano “Pasta Rossa”, en Pellerano 754, Adrogué, prometen veladas a la luz de las velas.
Regalos para ellos y ellas. Algunos prefieren regalar objetos vinculados a la fecha de celebración y otros no. A continuación, algunas ideas.
Si de amor se trata, las flores siempre dicen presente. Un ramo de rosas cuesta en promedio 350 pesos y es una de las opciones más románticas.
Lencería erótica es otro rubro elegido para una celebración más íntima. Un baby doll o un conjunto sexy pueden costar alrededor de 250 pesos, aunque la variedad de calidad y estilos es amplia.
Siguiendo la línea, el libro “Cincuenta Sombras de Gray”, la trilogía erótica de la autora británica E. L. James, es otro posible regalo.
Los chocolates o bombones en casas de la región tienen diferentes costos, pero las cajas o estuches armados arrancan desde los 90 pesos.
Por supuesto, indumentaria femenina y masculina; perfumes; relojes; joyas y otros tantos accesorios son siempre bienvenidos en esta ocasión.
San Valentín. El origen del Día de San Valentín esconde diversos mitos a lo largo de la historia, pero quizás uno solo es reconocido casi mundialmente por su manifestación amorosa tan presente. Es que, Valentín, fue el Cupido esperado por muchos.
La historia relata que durante el reinado de Claudio II se prohibieron los casamientos porque el rey necesitaba que todos los jóvenes acudieran a las fronteras para proteger de ellas. Ante esta terrible situación para los enamorados, Valentín comenzó a casar a las parejas en secreto.
Por su inapropiado accionar, el hombre fue encerrado en un calabozo, donde el también cayó en los brazos del amor y quedó prendado de una muchacha ciega, a quien le obró el milagro de recuperar la vista. Cuando falleció su compañero, la joven plantó cerca de su tumba un almendro de flores rosadas, símbolo de amor y amistad.
El santo fue ejecutado el 14 de febrero de 271 y enterrado dos veces: primero, en el templo de Práxedes, en Roma; y luego, en la iglesia de San Antón, Madrid, hacia donde ese día peregrinan actualmente jóvenes cristianos de toda Europa para pedirle protección.
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