Al presidente Nicolas Sarkozy lo incomodaron las revelaciones de que su oficina pagó por una serie de encuestas de opinión que también aparecen como encuestas independientes en diarios o en la televisión. El principal partido de la oposición francesa, el Socialista –encantado de tener un tema que distraiga de su propia crítica interna– acusó al presidente de una "complicidad escandalosa" con parte de los medios. El Palacio del Elíseo, descartando pedidos de una investigación parlamentaria, rechazó los gritos de escándalo por exagerados. "Ordenamos encuestas de opinión. Si los diarios compran las mismas, ¿qué podemos hacer?", dijo el jefe de asistentes y secretario general, Claude Gueant.
El episodio causó gran malestar en Le Figaro, un diario que apoyó a Sarkozy, pero cuyos periodistas están celosos de su independencia política. El director editorial, Etienne Mougeotte, rechazó las sugerencias de que sus encuestas del Politiscope hubieran sido financiadas por el gobierno. Dijo que el diario tenía un contrato anual con la organización encuestadora OpinionWay. Pero los periodistas del diario declararon su "consternación" y llamaron a Le Figaro para "ponerles fin a las coproducciones que dañan gravemente nuestra credibilidad".
OpinionWay fue acusado por los políticos de la izquierda y del centro de estar demasiado cerca del presidente Sarkozy, una acusación que rechaza. Las encuestas encargadas por el Palacio del Elíseo fueron parte de un contrato acordado a Publifact, una empresa dirigida por un ex periodista y amigo del presidente, Patrick Buisson. OpinionWay y el Palacio del Elíseo rechazaron las acusaciones, diciendo que la presidencia estaba pagando por otras cuestiones, más detalladas y demográficas.

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