“Somos parte del resurgir del rock uruguayo post dictadura”

“Somos parte del resurgir del rock uruguayo post dictadura”
La Vela Puerca regresa este sábado, a partir de las 21 horas, a Bariloche para festejar en Puerto Rock sus 18 años junto a la música. Sebastián “Cebolla” Cebreiro, uno de sus dos vocalistas, celebra el regreso y reflexiona en profundidad sobre la banda. Lee la entrevista completa.

Aquel pequeño país llamado Uruguay lleva marcadas sus huellas en parte de la historia más reciente del rock sudamericano. La Vela Puerca –junto con agrupaciones como No Te Va Gustar– forma parte indispensable de la escena del rock charrúa. La banda liderada por Sebastián “El enano” Teysera y Sebastián “Cebolla” Cebreiro regresa a nuestras tierras con repertorio renovado y mucho entusiasmo por el reencuentro, se describió en un parte de prensa.

A días del recital del sábado 15, las entradas están a la venta en el Centro Cultural del Disco (Mitre 318), el cantante y compositor “Cebolla” Cebreiro expone el espíritu de una banda que, en sus 18 años de historia, logra mantener intactas su sensibilidad e inspiración.

- La Vela Puerca es uno de los grupos que llevaron al rock uruguayo a un plano internacional. ¿Qué sentís que aporta la banda dentro del género?

- Primero que nada, creo que nosotros somos parte también de un resurgir del rock uruguayo post dictadura. En aquella época decimos que el rock dejó una cosa bastante oscura y las letras eran bastante negativas, después de haber vivido aquel periodo. Luego se fueron formando bandas que veían otros colores en el horizonte y, entre ellas, nosotros.

Yo creo que lo que ha aportado fueron sus canciones, su forma de decir las cosas que, por ahí se dicen parte de las mismas cosas, pero con una óptica renovada. Entonces yo siempre les echo la culpa a las canciones, a ese montón de palabras simples que nosotros decimos que dentro de una melodía acompañan y llegan al corazón y a la conciencia de la gente.

- Y en esos tiempos era todavía más difícil vivir de la música…

- Sí, claro. En esa época era como un horizonte bastante negro poder hacer música y poder vivir de la música. Nosotros, cuando nacimos en el año ’95, en realidad la única misión era poder sacar un disco con amigos y nada más. Ese disco podía quedar en la batea del olvido o en la cabeza y el corazón de la gente. Eso se dio así y, en un momento, nos dimos cuenta que –más allá de tener algo que nos gustaba– podíamos llegar a vivir de eso. Así que nosotros, súper contentos y defendiendo con uñas y dientes lo que tenemos en la mano.

-¿Cómo escriben sus canciones?

- La mayoría de las canciones las compone Sebastián Teysera, que es el vocalista, y el segundo compositor de la banda soy yo. Nosotros tratamos de llevar las canciones lo más limpias posible al ensayo, para que cada uno pueda aportarle, desde su lugar, lo que la canción necesita.

Más que nada, nosotros vamos a la sala de ensayo y tratamos de llevar la canción lo más desnuda posible, para que tenga un poco de todo y, a la vez, tenga su propia personalidad.

- En 2009 decidieron independizarse y abrieron su propio sello. ¿Qué les llevó a ese camino?

- En realidad es un emprendimiento que surgió medio natural, porque cuando nosotros teníamos nuestro DVD Normalmente anormal, ya lo habíamos grabado, ya lo habíamos editado con un dinero nuestro. Se lo ofrecimos a Surco, que en ese momento era una filial de Universal… y Universal no quiso sacarlo porque en ese momento no editaban en DVD. Les parecía que era un formato que estaba quedando un poco en desuso.

Sin embargo, nosotros creímos que teníamos una historia que contar, y no nos íbamos a amilanar porque un sello no nos quisiera sacar. Entonces en ese momento nuestro contrato terminaba y decidimos abrir un sello nuestro que, en realidad, no es un sello en sí (no tiene una estructura), es solamente la estructura de La Vela Puerca, gestionándose a sí misma.

- Que tengan dos vocalistas es algo un poco ‘sui géneris’ en la escena rockera…

- Sí, por supuesto. Cuando el ‘Enano’ quería tener la banda, empezó su sueño, sin tener un nombre. Él quería a gente que sumara. Como en la banda nadie quería cantar, me invitaron a cantar a mí. En esa época era un vocalista y el único que lo acompañaba.

Hoy en día se generó el espacio como para que hubiera otro compositor y, diría que naturalmente, fue tomando más fuerza la personalidad mía arriba del escenario como transmisor de lo que son las letras. Y se transformó en una banda de dos cantantes, si bien la banda tiene una columna vertebral, que es el ‘Enano’: son las composiciones de él, su cabeza, su modo de ver la vida…

Hoy se comparte con otro cantante y eso hace que se reparta la energía en el escenario y que podamos cantar los dos las canciones, las letras, repartir la energía, mirar a la agente a la cara… creo que se transmite mejor y, hoy, es un sello personal de la banda.

- Eso colabora en la sinergia grupal que puede atentarse con un ‘frontman’…

- Totalmente. Es una cosa nueva que, en aquel momento, no había tantas referencias. Sí se podían ver bandas como Illya Kuryaki, o bandas como Titãs, en Brasil, que llegaron a tener cinco cantantes y no dejaban de perder la personalidad: Cantara quien cantara. Así que yo creo que La Vela… ha logrado eso, más allá de quién sea, se refleja la banda.

- La internacionalización de la banda llegó hasta México, con 13 shows en 40 días…

- Eso fue una cosa muy loca, tener la posibilidad –muchos años atrás– de ir a tocar a otro país, de romper las fronteras. Por eso les vuelvo a echar la culpa a las canciones, que son siempre las que hablan por vos y las que golpean las puertas de las casas de la gente, y las que te llevan a lugares insólitos. Y no solo México, sino también nos ha llevado a Alemania.

Después de 10 años ya hemos hecho 14 giras y nos sentimos privilegiados de haber roto las fronteras, de haber roto los idiomas a través de la música. Gracias a ese puñado de canciones que hemos juntado en estos 20 años tenemos la historia que tenemos.

- ¿Qué música influenció a lo que es hoy La Vela Puerca?

- Yo siempre nombro una banda que me ha marcado la adolescencia, y que a Seba también; la banda brasileña Titãs, es una banda de San Pablo que tenía cinco cantantes y, en cada disco, proponían un mundo diferente… y eso era lo bueno, que no se casaban con ningún ritmo.

Otra cosa que pasó en la región, fue el desembarco en 1992 de Mano Negra, cuando vinieron con una compañía de teatro en un barco y le cambiaron la cabeza a todo el mundo. Esa actitud de salir, no esperar nada de nadie y cantar tus canciones en un contexto que no era el tradicional, creo que rompió todas las reglas de lo que estaba establecido en ese momento en la música, en el rock.

- ¿Qué tienen preparado para el show?

- Yo me imagino que vamos a hacer un poco más del último disco Piel y hueso, pero –más allá de lo que son las presentaciones oficiales–, nunca tocás un disco entero. Siempre es una mezcla de los otros discos, que es un poco lo que la gente quiere escuchar. Nosotros, por lo menos, así es como armamos el show.

Nunca nos ponemos egoístas para decir: ‘Queremos tocar lo que nosotros queremos’ ni somos tan complacientes para tocar solamente lo que la gente quiere escuchar.

El 50 por ciento lo pone la gente. Hay temas que no pueden faltar nunca del repertorio, por más que pasen 20 años de tu vida tocándolo. La gente los quiere volver a escuchar.

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