El ministro de Desarrollo Social, Baldomero Alvarez de Olivera, sostuvo que el tema de las adicciones es "una gran lucha". Y afirmó: "La puerta de entrada a todas las drogas es el alcohol".
Estas declaraciones las realizó en el marco del desarrollo de las actividades de la Semana Social que se desarrollan hasta hoy en la ciudad. Luego de brindar una charla en la Pastoral Social, el ministro dialogó con LA CAPITAL y se refirió al papel que juega el Estado en el tema de las drogas y el alcohol. "Nosotros estamos actuando en lo sustancial que es el exceso de alcohol en los jóvenes. La mayoría habla de los adictos al paco, a la marihuana, y en realidad la puerta de entrada a todas las drogas es el alcohol", dijo el ministro.
Al referirse a la acciones que está llevando adelante la Provincia en este sentido, dijo que "estamos yendo al meollo de la cuestión y del que no se va a ver el resultado ya, porque va a llevar tiempo, pero poder controlar la venta de alcohol es nuestro tema". En este sentido dijo que se da una contradicción porque "las empresas que fabrican cerveza, vino, alcohol, a su vez generan empleo y vuelcan recursos terribles a la publicidad y muchas veces los jóvenes creen que la única manera de ser felices es tomar una cerveza y que eso es sinónimo de una diversión mayor en un boliche, por lo tanto todo esto es impulsado y armado por las empresas que comercializan bebidas alcohólicas". Entonces recordó que estas cuestiones en el territorio bonaerense "tienen un límite, un horario, somos muy duros con las personas que les venden alcohol a los menores, con los horarios, no porque nos queramos meter en la vida de los jóvenes, sino porque nos parece que todos vivimos dentro de límites".
Cintas blancas
Los obispos que participan de la Semana Social convocaron a una jornada de oración en el país por el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemoró ayer.
En ese sentido, el organismo episcopal llamó a vestir ayer cintas blancas en las ropas como "signo de vida y de esperanza, para saber decir no, para llegar a ser libres. Sólo el amor nos hace bien", explicó Marcela Ovejero, también miembro de la Comisión.
En tanto, el presbítero Jorge García Cuerva expresó que "ninguna vida es desechable" y destacó la labor de la Iglesia de "salir al encuentro de tantos niños y jóvenes que están sumergidos en el drama de las drogas, especialmente aquellos que están inmersos en contextos de pobreza y exclusión ya que son los más vulnerables".
"Nuestra pastoral debe ser una pastoral de brazos y corazones abiertos frente a una sociedad que muchas veces se encierra por miedos y prejuicios. La droga es sinónimo de muerte y como tal es la encarnación del mal. Y al mal no se le hacen concesiones, de ahí parte nuestra negativa a la despenalización que, de hecho, se vive hoy dramáticamente en la mayoría de los barrios", recalcó el sacerdote también integrante de la Comisión.
El jueves pasado el Equipo de Pastoral de las Villas de Emergencias porteñas pidió al Estado y a la sociedad en su conjunto convertir en "causa nacional" la lucha contra el paco, droga barata y altamente adictiva que, advirtió, "hace explotar la marginalidad y es el rostro más sangriento de la exclusión".


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