Después de la tensión y los reclamos de gente ansiosa por el sorteo de las 2.271 casas que hizo el IPV, ahora sólo el 13,2% de los que ganaron una vivienda fue a ver qué trámites tenía que hacer para quedarse con ella.
Vicente Marrelli, interventor del IPV, comentó que esperaba que la gente fuera de manera masiva a su oficina, pero esto no pasó, ya que al parecer todos están esperando que sea el gobierno el que los notifique formalmente o no tienen tiempo para ir a hacer las averiguaciones al IPV.
Marrelli vio como beneficioso que la gente no haya ido de manera masiva al IPV, porque esto le permite un trabajo más organizado. Ya se dispuso de 5 equipos que están visitando las casas de los beneficiarios para explicarles los requisitos que deben cumplir y la documentación que hay que presentar. De esta manera, el IPV maneja un número controlable de datos y evita que dependencias como el Registro Civil y el Registro de la Propiedad Inmueble colapsen ante la gran cantidad de gente solicitando documentación.
Al momento de iniciar el trámite, todos los preadjudicatarios deben presentar partidas de nacimiento de todos los hijos menores y una constancia para saber si la persona que se ganó la casa tiene alguna otra propiedad. En caso de que el beneficiado tenga otro inmueble se tasa el valor del mismo y si es más caro que la casa, directamente no se le da la vivienda. Distinto es el caso de las gente que tiene un inmueble y lo usa como medio de vida, allí el gobierno evaluará la condición social de la familia y determinará si hay que darle la casa o no.
La revisión de los preadjudicatarios terminará en un mes y medio. Los que no cumplan los requisitos perderán la casa y uno de los casi 500 suplentes se quedará con el lugar.
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