Solidaridad y pobreza, ejes de la segunda jornada de la Semana Social

Solidaridad y pobreza, ejes de la segunda jornada de la Semana Social

El doctor en Ciencias Económicas Bernardo Kliksberg dijo que en el mundo muren por día 17 mil niños por causas evitables. Advierten que no contribuye la dispersión de datos sobre la cantidad de indigentes en el país.

En una de las disertaciones más esperadas de la Semana Social de la Iglesia, el doctor en Ciencias Económicas y asesor de las Naciones Unidas Bernardo Kliksberg señaló que la solidaridad implica "una decisión ética por parte de las personas", advirtió que la pobreza "ha sido central en la destrucción de la familia" y lamentó que, en el mundo, mueran por día 17 mil niños por causas evitables, como desnutrición o falta de agua potable.

En un video grabado que envió desde Estados Unidos, Kliksberg llamó a decirle "no" a "una economía de la exclusión y la inequidad, porque esa economía mata, porque la pobreza mata".

A su modo, el economista formó parte del panel "Repensar la solidaridad argentina desde diversos ámbitos" junto a la directora del Museo Histórico Nacional, Araceli Bellota; la periodista Luisa Valmaggia, la ministra de gobierno bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez, y Carlos Vigil, miembro de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina.

"Hoy tenemos que decir que no a una economía de la exclusión y la inequidad", indicó Kliksberg. "La pobreza mata a tal punto que hoy mueren 17 mil niños por día por causas evitables vinculadas con la pobreza, la falta de agua potable, la falta de instalaciones sanitarias y por desnutrición", añadió.

Señaló que el mundo produce alimentos para más de 10 mil millones de personas, pero "unos 800 millones, la mayoría de niños y madres, padecen hambre severa, y dos mil millones tienen lo que se llama hambre silenciosa por la falta de alguno de los cinco nutrientes fundamentales que se nota en las altas tasas de mortalidad materna".

"El papa Francisco dice que hay economías que excluyen y matan y dice que no puede ser que no sea noticia que muere un anciano en situación de calle y que sí sea noticia una caída de dos puntos en la bolsa. En esa exclusión no se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre", consideró.

Sobre ese punto retomó más tarde Valmaggia, que dijo que los profesionales de la información deben preguntarse a qué le dan importancia. "Me parece que allí está el centro de nuestra elección y nuestra solidaridad con quienes nos miran, con quienes nos escuchan", afirmó. Y luego, al contestar una pregunta del público, consideró "una dificultad" la inexistencia de datos certeros sobre la pobreza. "Hay una deuda por recuperar la credibilidad de los índices del Indec", marcó.

Kliksberg planteó también "cómo podemos permitir que hoy en este mundo donde tenemos maravillas tecnológicas estas cifras continúen cegando la vida de tantas personas". En esa línea, destacó que "una de las herramientas es la solidaridad, que quiere decir que todos debemos hacer algo".

Según el economista, el voluntariado "radica en la calidad de lo que se ofrece", y mencionó que los trabajos voluntarios "producen hoy por hoy el equivalente a la octava economía del mundo". Incluso aseguró que "el voluntario es exactamente lo contrario al corrupto".

"Necesitamos entender que hay que poner en primer lugar al bien común", apuntó por su parte Vigil. Y Bellota se mostró partidaria de una mirada de la Historia en la que "primen los intereses colectivos".

Al hacer las conclusiones del panel, el obispo de Merlo y Moreno, Fernando Maletti, convocó a acompañar las palabras del papa Francisco para alcanzar la "globalización de la solidaridad", y con el propósito de mostrar el camino a seguir, citó al ex obispo Enrique Angelelli (1923-1976): "Un oído en el pueblo y otro oído en el Evangelio".

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