El ingeniero Romeo Cotorruelo, artífice y mentor de la Corporación del Desarrollo, volvió a la ciudad para celebrar el 40 aniversario de la Institución. Habló sobre los inicios de la Entidad y los desafíos de la actualidad.
A mediados de los ’70, cuando las principales instituciones locales y las autoridades gubernamentales coincidían en la necesidad de que Gualeguaychú debía dar un salto cualitativo en materia de desarrollo productivo, Romeo Cotorruelo llegó a la ciudad para, tiempo después, ser el principal impulsor de la Corporación del Desarrollo y el Parque Industrial.
En diálogo con ElDía, el ingeniero nacido en Gilbert relató cómo fueron esos años en los que Argentina abandonaba el orden de facto para retomar el rumbo democrático y sufrir, tres años después, el peso del proceso militar.
-¿Cómo fueron los años de gestación de la Corporación?
- A finales de los ‘60 comenzó a haber en Gualeguaychú un movimiento de cambios impulsado por el inicio del complejo Zárate Brazo Largo y las posibilidades que esa obra abría. La gente empezó a percibir positivamente la distancia con Buenos Aires, esto podía dejar de ser un problema para ser una oportunidad.
El principal problema era que los jóvenes abandonaban la ciudad para irse a Buenos Aires y ya no volvían. Toda la economía dependía del frigorífico, y en esa época empezó a tener problemas. Entonces, por un lado había un problema de migración juvenil y por otro el problema de depender fundamentalmente de una industria frigorífica que comenzaba a sufrir los primeros traspiés.
-¿Cómo tomó forma la idea de formar una institución multisectorial?
-Llegué a la ciudad a dar una charla sobre las oportunidades de desarrollo. El mundo estaba cambiando y se percibía que había una oportunidad histórica de hacer algo diferente. En febrero del ’73 di una charla con varias instituciones locales sobre el desarrollo. No solo sobre el crecimiento económico sino algo integral, de carácter productivo, competitivo, ambiental, cultural. Eso debía estar organizado en una institución multisectorial, por un lado. Y por otro, había que hacer alguna obra símbolo, así nació el Parque Industrial.
El ingeniero no sólo se animó a diagnosticar los problemas y las oportunidades de la ciudad en términos de desarrollo, sino que se quedó en Gualeguaychú para apuntar personalmente el proyecto que se extendería por 40 años.
La Corporación del Desarrollo fue fundada el 9 de febrero de 1974, y según Cotorruelo “lo rescatable es que se hayan mantenido los idearios que dieron origen a hacer algo totalmente innovador en los ‘70 y que siga siendo una agencia de desarrollo local y regional” destacó que “durante 40 años se hayan superado las diferencias existentes entre las instituciones sectoriales, los problemas de los partidos políticos, los cambios de gobiernos, y el fortalecimiento de la convivencia entre lo público y lo privado”.
-¿Qué significaba hablar de desarrollo en los ’70?
-El desarrollo era eminentemente industrial. Había una visión de juicio incompleta de que el crecimiento económico era igual a desarrollo. Aquí decidimos dar un discurso más innovador, porque no ofrecíamos precios baratos e incentivos fiscales para que las empresas vengan al Parque, sino que les ofrecíamos cierta calidad de servicios a precios competitivos. Tuvimos un mensaje de calidad más que de precios, ese fue otro factor del éxito.
-Hoy la realidad es diametralmente diferente…
- Hoy el mundo está más complicado, estamos, casi sin darnos cuenta, asistiendo a los primeros fenómenos culturales de la globalización. En términos económicos, todavía no se han visto los efectos de la globalización. Los peligros y las ventajas de la globalización son mucho mayores todavía que los que produjeron los anteriores grandes cambios de la tecnología mundial. Por eso, ahora es el momento de volver a tener ese tipo de solidaridad entre los diferentes sectores del desarrollo local para enfrentar la nueva globalización, la nueva era.
Viene una nueva era de grandes cambios en el escenario mundial. Hay nuevas potencias, nuevos productos, nuevos servicios, nuevos términos de intercambios, hay nuevas expectativas de los jóvenes.
-¿Esa solidaridad intersectorial es parte del pasado?
-En la actualidad de occidente, en general la dirigencia de instituciones o la dirigencia política está mirando mucho al corto plazo, muchas veces por la necesidad de solucionar problemas inmediatos, y no está viendo el mundo nuevo que se viene.
Hay una crisis financiera muy fuerte, pero no es más que una crisis del modelo capitalista. Y no ha habido todavía nuevas ideas que den respuesta a esta crisis. Si uno mira los premios noveles de economía son gente que hace teoría sobre el consumo, sobre la volatilidad de las acciones, pero no hay una teoría nueva sobre cómo producir y cómo distribuir la riqueza y el empleo. En el mundo se está produciendo una desigualdad muy grande entre países y entre ciudades. Crecen cada vez más las zonas pobres y las zonas ricas.
Por último, Cotorruelo destacó la forma en que se viene trabajando en la ciudad. “Más allá de los desafíos del presente, en Gualeguaychú sigue primando esa solidaridad entre sectores por encima de los intereses particulares o personales. Existe un enamoramiento del ciudadano de Gualeguaychú con su ciudad y esto hace que antes de romper algo se lo piense mucho. Y la identidad es muy importante para poder luchar en la vida y en las instituciones para poder durar. Creo que esa es la razón de que la corporación llegue vigorosa a sus primeros 40 años”.
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