Tanto la Fiscalía como los abogados de la familia damnificada solicitaron que se lo condene por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” y “tenencia ilegal de arma de fuego” y pidieron 22 y 25 años de prisión respectivamente. El acusado declaró ayer y relató ante el Tribunal su versión del hecho. “Daría mi vida por la de ella” dijo.
Una de las jornadas más interesantes del juicio oral y público por el homicidio de Marcela Silva, tuvo lugar ayer en la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal, con el pronunciamiento de los alegatos y la declaración del acusado, quien relató con detalles su versión de lo ocurrido la tarde del 27 de noviembre de 2012. Sin embargo, el testimonio del imputado no reconstruye el momento preciso del crimen, sino toda la conversación previa y el recuerdo siguiente a los disparos, parado frente a su vivienda.
Más tarde fue el momento de exponer los alegatos y tanto la Fiscalía como los abogados de la familia Silva, solicitaron que se condene a Heber Bucetti por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” y “tenencia ilegal de arma de fuego”, con similares argumentos, incluyendo ambos como agravante la figura de violencia de género.
La doctora Patricia Fernández, representante del Ministerio Público Fiscal solicitó 22 años de prisión, mientras que el particular damnificado, representado por los doctores Ramiro Geber y Daniela Juri, reclamaron el máximo de la escala penal, de 25 años.
Por su parte, el abogado defensor, Aquilino Giacomelli, pidió el mínimo de la escala legal y que encuadren todo en los atenuantes que establece el código penal en el artículo 80.
“Daría mi vida por la de ella”
La última jornada de audiencias comenzó pasadas las 11:00 con la declaración del acusado, ante una sala de audiencias repleta y público acompañando el desarrollo del juicio en el patio interno del Palacio de Tribunales.
En su declaración Bucetti contó con detalles su versión de los hechos ocurridos la tarde del 27 de noviembre de 2012 después de que Marcela Silva llegó a su casa. “Pasamos a la habitación que era el único lugar para estar, porque no tenía mesas ni sillas. Empezó una conversación por el dinero de un auto de ella que se me había roto y que yo había ido a retirar. Marcela me había dicho que se le estaba complicando para poder pagar el arreglo y que correspondía que yo le diera la mitad del dinero. Le dije que en ese momento no tenía plata, pero la charla no pasó a mayores. Después no acostamos en la cama, hubo unos besos y unas caricias nada más y me preguntó cómo estaba. Ella sabía que yo no me encontraba bien en ese momento”.
En la continuidad del relato, el acusado manifestó que más tarde se sentaron “en el borde de la cama, ella a derecha mío. Me preguntó si había mandado algún currículum o había buscado trabajo y le dije que no, que ya estaba cansado porque había ido a muchos lados y no tenía suerte. Entonces me abrazó fuerte, me puso la mano sobre el hombro y me tiró para el lado de ella. Después me dijo que me iba a sacar un turno con un médico conocido de la familia, el cual se estaba especializando en psiquiatría o psicología y luego se dirigió hasta a un sillón donde había dejado la carpeta, volvió con el celular en la mano, se sentó nuevamente al lado mío y llamó a Belén, una chica a la que habíamos contactado cuando estábamos sin trabajo. Le dijo si tenía trabajo para mí aunque ya no estábamos más juntos y cuando terminó de hablar guardó el teléfono. Entonces le pregunté por que le había dicho que no estábamos más juntos si estaba conmigo y me dijo ‘si yo estoy con vos es por lástima’”.
Esas palabras fueron las que desataron la reacción de Bucetti, quien durante la declaración sostuvo que “a partir de ese momento Marcela siguió hablando, pero fue como si estuviera mirando una película sin audio. Ya no la escuché más. Todos los días recuerdo que me mira con el ceño fruncido y me dice algo, pero no sé qué”.
En la continuidad del relato el acusado no recuerda si pasaron uno o dos minutos y escuchó el bullicio de tres o cuatro mujeres que venían caminando. “Yo estaba en la vereda en frente de mi casa. Entonces entré al cuarto y la encontré a Marcela tirada en el piso. Me acerqué, la llamé ‘Marce’, ‘Marce’ y no se movía. Me puse el arma en la cintura y la agarré de los brazos llamándola más fuerte. Como estaba con el arma encima la miré para ver si tenía una herida y no le vi absolutamente nada, pero no se movía”.
Bucetti contó al Tribunal que después pidió ayuda “no sé si al 911 o al 108 y como no me acordaba la dirección bajé y la miré. Después de eso empecé a caminar o a correr y antes de llegar a una esquina, me senté en la vereda, saqué el arma y me la apoyé en el pecho. En ese momento entró una llamada telefónica y cuando vi la foto de mis hijos no tuve coraje para dispararme”.
Seguidamente el acusado comentó que se dirigió hasta la Comisaría Primera para entregarse y en el camino se cruzó con un familiar suyo.
Al finalizar su declaración y antes de oír los alegatos, Bucetti aseguró “daría mi vida por la de ella”.
Alegatos
Más tarde fue el momento de los alegatos y la primera en exponer los argumentos fue la doctora fiscal Patricia Fernández, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 6, acompañada por la secretaria Sandra Anghileri. La fiscal solicitó 22 años de prisión al considerar que durante las audiencias quedó acreditado que “ese día, alrededor de las 16:30, Marcela Rita Silva se apersonó en el domicilio de Heber Bucetti, con quien había tenido una conflictiva relación de pareja y tras mantener una acalorada discusión entre sí, el nombrado le efectuó cuatro disparos con un revólver calibre 38, del cual no contaba con la debida autorización legal para su uso. Dos de los proyectiles impactaron en Silva a la altura de la región craneana, provocándole la muerte y luego huyó del lugar para presentarse en la Comisaría Primera con el arma de fuego, poniéndose a disposición de la Justicia”.
La Fiscalía aportó amplias constancias probatorias como informes policiales, acta de levantamiento de evidencias físicas, pericias planimétricas y fotográficas de las que se desprenden las circunstancias de modo, tiempo y lugar de los hechos y los abundantes testimonios vertidos durante las audiencias.
Para la fiscal la calificación legal del hecho es “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego” y “tenencia ilegal de arma de fuego” y consideró como agravante la violencia desplegada sobre la víctima, el vínculo de confianza que aprovechó para consumar el delito, la nula capacidad de la víctima para defenderse en una habitación pequeña donde se efectuaron cuatro disparos, tres de los cuales impactaron sobre la víctima, siendo el último de los cuales efectuado cuando ésta yacía en el piso, lo que a su vez evidencia su determinación homicida.
También tuvo en cuenta la figura de violencia de género teniendo en cuenta las condiciones de amenazas, acoso, hostigamiento, manipulación, celos, posesión, necesidad de control, reiteración de los comportamientos agresivos y desarrollo gradual de los mismos, todos ellos con la única finalidad de obligarla a actuar conforme a su deseos.
En tanto que los abogados de la familia Silva, Ramiro Geber y Daniela Juri requirieron una pena ejemplar y les requirieron a los jueces el máximo de la escala penal de 25 años de prisión para Bucetti; en la misma calificación que la fiscalía.
A su turno, el abogado defensor, Aquilino Giacomelli pidió, por el contrario el mínimo de la escala legal y que encuadren todo en los atenuantes que establece el código penal en el artículo 80.
El veredicto de los jueces Miguel Angel Gaspari, Guillermo Burrone y Danilo Cuestas se dará conocer el viernes 15 de agosto, a partir de las 11:00 en la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal de Pergamino.
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