Durante esta semana podría concretarse una reunión con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
En esa línea, Bellón propuso establecer, para los fondos que se retienen a la actividad olivícola, un procedimiento similar al que se instrumentó con la Vitivinicultura a través de la COVIAR.
La semana pasada las Mesas Olivícolas de las tres provincias se reunieron para elaborar propuestas con el objetivo de lograr mejoras para el sector que es uno de los motores de la economía regional.
En el encuentro realizado en el Colegio de Abogados, de Catamarca, La Rioja estuvo representada por el secretario de Ganadería a cargo de Agricultura, Jorge Salomón y el director de Comercio Exterior, Carlos Sant. Además, encabezaron la reunión el ministro de Producción y Desarrollo de Catamarca, Juan José Bellón, y la asesora de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria de San Juan, Ileana Brant.
La Rioja presentó los trabajos que desarrolla en cuanto a la asistencia crediticia a productores, la asistencia en máquinas a pequeños y medianos productores, el tratamiento de efluentes y la situación actual de la provincia respecto al Plan Estratégico Olivícola Nacional.
Baja rentabilidad
La olivicultura riojana no pasa por un buen momento desde hace un par de años, debido a los altos costos de producción que perjudica la rentabilidad de los productores locales al igual que los de las zonas vecinas.
Las condiciones del mercado internacional afectan desde hace años la producción olivícola argentina, que tuvo su apogeo y ampliación de superficie implantada a mediados de la década del ‘90.
Los precios son fijados por España, que es el mayor productor mundial de olivo y productos olivícolas y la situación económica de la península impulsa subsidios al sector que mantiene deprimido el precio internacional.
La situación hizo que los productores riojanos, y sus pares de Catamarca, San Juan, Córdoba y Mendoza, donde se concentra la mayor parte de las plantas, estén saliendo del mercado.
Además los empresarios miran, cada vez con mayor preocupación, la situación interna que tira para arriba los costos de producción.
Para la Cámara Olivícola el mayor peso en el costo de producción lo tiene el aumento de la mano de obra, que acompaña el proceso inflacionario, el encarecimiento de los fertilizantes (en dólares) y alto costo de la energía, que en La Rioja se destina principalmente al riego de las fincas.
Otros de los objetivos es lograr tecnificación, no sólo de la cosecha sino de todo el proceso de elaboración de los productos olivícolas, los saque de este cuadro dramático de escasa rentabilidad.

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