Soja, el monocultivo que preocupa en toda la región bonaerense

Soja, el monocultivo que preocupa en toda la región bonaerense

El 85% de la superficie destinada a la actividad agrícola fue sembrada este año con soja, en detrimento de cultivos como maíz, trigo y girasol, cuya presencia en los lotes es cada vez menor. Un fenómeno que atenta contra la salud de los suelos.

Preocupa el avance de la "sojización” en los campos del partido de Chivilcoy y la Región La presencia de la soja predomina en la gran mayoría de los campos juninenses y de distritos vecinos, panorama que se acrecienta con la llegada de cada nueva campaña de grano grueso.

 

"Debemos ir hacia la rotación de cultivos"

Al virus de la "sojización” ya le quedan pocas fracciones de terreno por atacar en la zona núcleo de la producción agrícola de la provincia de Buenos Aires, que tiene en CHivilcoy y varios distritos aledaños su vértice más poderoso.

Pese a las innumerables advertencias que especialistas han realizado de una década a esta parte sobre el impacto negativo que el monocultivo de soja provoca en el suelo, la conveniencia monetaria sigue siendo el motor del razonamiento chacarero cuando llega el momento de definir qué modelo productivo se aplicará en la próxima campaña, lo que da como resultado campos con soja, soja, más soja y muy poco, casa nada, de trigo, maíz y girasol, otrora grandes protagonistas del panorama agrario regional.

Para esta campaña 2014/2015, contando sólo al partido de Chivilcoy, la superficie sembrada con soja trepó al 85 por ciento del total.

En otros números, 120.000 de las 140.000 hectáreas destinadas a la actividad agrícola fueron cultivadas con esa oleaginosa.

Un incremento considerable se notó también en Junín, Pergamino y en Lincoln, de acuerdo con testimonios recogidos en las últimas horas.

Inclusive el ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Alejandro "Topo” Rodríguez, que pese a carecer de un poder directo para aplicar políticas al respecto ha promovido acciones cuya ejecución dependen del gobierno nacional y, mientras tanto, aconseja la rotación de cultivos para no dañar la tierra.

"En el mediano y largo plazo la Provincia y la Argentina necesitan armonizar de manera más virtuosa la convivencia entre cultivos como el trigo, el maíz y la soja. La rotación tiene un impacto directo en la sustentabilidad de los suelos”, declaró el funcionario.

 

Crecimiento continuo

El experimentado ingeniero Carlos Bainotti, dijo que desde los primeros años del siglo veintiuno la soja de primera fue creciendo hasta llegar a las ochenta mil hectáreas, tomando como punto de referencia el partido de CHivilcoy pero con proporciones que son válidas para toda la Pampa Húmeda, y en los últimos cuatro o cinco años está oscilando entre las ochenta y noventa mil hectáreas.

"Allí se ha estabilizado. A eso hay que agregarles las treinta mil hectáreas de soja de segunda, lo que da un total de 120.000 hectáreas sobre 140.000. El resto se lo reparten entre el maíz, un poco de sorgo.”, afirmó el especialista.

El profesional observó que hay muchos productores que son propietarios y quieren conservar a rajatabla la rotación, con lo cual "hacen un poco de maíz y otro poco de trigo o cualquier otro cultivo de cosecha fina”.

"Lo ideal sería que esta situación comience a revertirse, pero hasta el momento no se ha dado eso”, reconoció.

También señaló que en aquellos tiempos las superficies de maíz y trigo eran mayores. "En la década del noventa se sembraban entre 55.000 y 60.000 hectáreas de y ahora hacen de 20.000 a 25.000, también han disminuido el maíz y la ganadería. Lo que no baja es el número de cabezas, la ganadería tiende a concentrarse en el engorde a corral y en feed lots, entonces deja mayor superficie para la agricultura. Lo que era tambos también recayó en la producción agraria”, describió.

 

Falta incentivación

"Este esquema se va a revertir cuando exista la incentivación necesaria que los productores puedan llevar adelante una rotación de cultivos. Mientras eso no ocurra, vamos a continuar con el actual modelo productivo”.

¿Qué es lo que está fallando? Para el profesional, hay un poco de todo, decisiones políticas desacertadas y de mercado que provocan un impacto negativo para la pretensión de darle heterogeneidad a la producción agraria. "Es un conjunto de cosas. Lo cierto es que a pesar de que carga con un 35 por ciento de retenciones, la soja es el cultivo menos intervenido de todos”, agregó.

En ese mismo sentido se pronunció Jorge Elustondo, ingeniero de la ciudad de Pergamino: "No hay una certeza de cuánto ha crecido en la zona la siembra de soja, pero es indudable que entre la visión cortoplacista de algunos productores, que ven la rentabilidad pero no reparan como debieran en el daño que eso le hace al suelo, y sobre todo a la falta de políticas de Estado que alienten un cambio de comportamiento, ese tipo de grano va seguir predominando mucho tiempo por estos lugares”, aseguró.

Además indicó que en las zonas agrícolas de menores rendimientos, los costos son obviamente más bajos en términos absolutos, pero la inversión sigue siendo muy incierta para los chacareros. "Yo estoy viendo campos que eran agrícolas y que pasaron a ser para ganadería porque ya nadie los quiere sembrar, al perder competitividad”.

En lo que concierne a CHivilcoy, días atrás, un conocido productor local, advirtió que las condiciones económicas para la producción agrícola son adversas.

"Por supuesto que este distrito sigue siendo muy agrícola, por lo cual campos en alquiler para ganadería, una variable que se baraja en otros lugares, se ven muy pocos. Lo que sí es cierto es que los precios internacionales, sumados a la presión fiscal que veníamos sufriendo hace años, han generado que los alquileres indefectiblemente tengan que bajar y de continuar en estas condiciones impositivas, no va a haber otro escenario posible”, consideró el dirigente.

"Con respecto a la cosecha gruesa, diría que no se hizo casi nada de maíz, pero era sabido que iba a tomar el mismo camino que el trigo, lamentablemente, por la falta de rentabilidad, y más allá de los precios internacionales, porque no se exporta”, explicó.

 

Diez veces más

En los últimos 50 años la producción de soja creció diez veces, de 27 a 269 millones de toneladas.

El área total destinada a soja cubre actualmente más de un millón de kilómetros cuadrados, equivalente al área total combinada de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa, San Luis y Mendoza

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