Sobreviviente de la tragedia de Rosario: una historia increíble

Sobreviviente de la tragedia de Rosario: una historia increíble
Alain Jose Freyle Fajardo, un colombiano que estudia medicina en Rosario y que vivía en el edificio que explotó, sintió olor a gas y junto a un amigo bajaron corriendo unos momentos antes de que estallara todo. “Hoy es un nuevo renacer para mí”, dijo.

El martes 6 de agosto, una catástrofe impensada sacudió los cimientos de unos de los barrios más tradicionales de Rosario, producto de una explosión en el subsuelo de un edificio que dejó como saldo 14 personas fallecidas, más de 50 heridos y 11 personas desaparecidas.

Asimismo, fuentes de Defensa Civil habrían hallado otro cadáver ayer aprisionado debajo del tanque de agua del edificio que cayó con el desmoronamiento. Esa persona aún no ha sido identificada por lo que no fue añadida a la lista de fatalidades oficiales.

Lo concreto que Alain José Freyle Fajardo (25) salvó su vida de milagro. O quizá ayudado por la intuición de él y la de un amigo.

Fajardo estudia medicina en la Universidad Abierta Interamericana (UAI) de Rosario, es oriundo de Santa Marta, Colombia y vivía en el edificio que explotó por la fuga de gas.

Salvó su vida de milagro, porque minutos antes de que todo ocurriera, abandonó el edificio: “yo bajo del ascensor corriendo, voy hasta la esquina, saliendo del edificio y llegando a Av. Oroño, escuché que explotó todo. Fue un ruido tremendo, no sabría describirlo, fue algo muy feo”.

¿Cómo fue que se anticipó a los hechos? El compañero de Alain le dijo: “bajemos, que hay olor a gas” y ambos tomaron la decisión de abandonar el edificio apurados.

En tanto, y una vez consumada la explosión, contó: “a mí la onda de la explosión me tira al suelo. Me caigo pero en realidad ese momento no lo recuerdo mucho. Lo único que me acuerdo es que yo corrí y corrí y no miré hacia atrás. Me dije, ‘me voy a tirar al río’ porque no sabía que pasaba e imaginaba que todo se me venía encima. Cuando llegué al río me calmé”, le contó el colombiano a Gerardo Zanoni, en radio ADN, FM 97.9.

En otro tramo del relato, Alain dijo que “con el correr de las horas me fui enterando lo que sucedía. Me encontré con mis compañeros de la facultad y amigos. A mi compañero de habitación lo perdí en el momento de la explosión, pero luego lo encontré. Y gracias a Dios está bien”.

Un verdadero milagro terminó salvándole la vida a este estudiante de medicina, que afirma que este será “un nuevo renacer para mí”.

PASO POR PASO

Fajardo se animó a contar cómo había sido la historia minuto a minuto, detallando que esta no era la primera vez que se percibía gas por los pasillos del edificio y que nadie había tomado decisiones: “hay mucha gente que no se dio cuenta del olor a gas. De hecho, si a mí no me avisan que estaba pasando eso, no hubiese salido. Pero ninguna autoridad nos avisó nada”, destacó y agregó que esa mañana no fue igual. Incluso expresó que el día que se mudó, “la empresa Litoral Gas cortó por 4 días el gas porque una vecina se quejaba que no tenía presión en el noveno piso. Recuerdo que todos los vecinos nos enojamos con ella porque nos había dejado todos esos días sin gas por haber llamado a la empresa y no al gasista matriculado. Pasados unos días, llega el gasista, lo arregla pero no solamente la baja de la presión era en el departamento de esa chica, sino en el departamento de todos. Después de esto, los vecinos buscaron a otro gasista, este hizo un arreglo que no sirvió y el día de la explosión, tenía que llegar otro gasista matriculado a componer la situación, en fin, una historia que terminó mal”. Tremendo.

Por otro lado, explicó que “si hubiese bajado por la escalera en ese momento y no hubiese tomado el ascensor, hubiera quedado atrapado”.

En tanto, manifestó cierto dolor por lo sucedido y porque según él, se hubiera podido lograr otra cosa: “en el fondo tengo cierto dolor, cierto pesar y no sé cómo explicarlo. Cuando me mudé, me acerqué departamento por departamento a saludar a todas las personas y les dije que era su nuevo vecino. Uno de los chicos me había recibido de la mejor manera y ahora uno siente dolor, porque pienso que le debía haber tocado la puerta, no se”

Esa noche, tuvo que pasarla con amigos, y contó que “no paré de llorar en toda la noche”, pero “el hecho de estar bien acompañados me hace bien”.

Alain vivía en el edificio que daba a la calle Salta, el que terminó derrumbándose por completo. Se había mudado allí hace un mes. Dice que tiene una “gran afecto por Rafaela y sentido de pertenencia”, por el trato con el Dr. Luis María Barreiro, “a quién considero como un padre”, dijo el colombiano.

“Sólo he quedado con mi celular y mi billetera. La vida continúa y Dios me ha dado la posibilidad de estar vivo y salir sano de esta. Estoy evaluando volverme a Colombia, pero aún no lo sé. No quiero dejar este hermoso país y quiero cumplir con mi sueño de recibirme de médico”, dijo Alain, que el martes comenzó una nueva vida...

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