La mujer relató lo vivido el jueves por la noche: “Esperábamos lo peor”, dijo.
La mujer, oriunda de Santiago del Estero, relató la experiencia vivida en la madrugada del viernes, que ocasionó decenas de víctimas: “Estábamos con los niños. Éramos tres mujeres, pero los chicos, aunque lloviznaba levemente, minutos antes habían salido hacia un almacén a comer panchos”, comentó a Nuevo Diario Web.
“Al rato, cuando estaba sentada con mis dos amigas, comenzamos a sentir un tremendo temblor que hizo que se empezara a mover la araña de la casa y, cuando nos dimos cuenta, la creciente ya estaba a escasos metros de nosotras”, narró.
“Mi amiga salió en el auto a buscar a los chicos y quedé con mi otra amiga encerrada en la casa. Entonces vimos una enorme ola que venía por la calle hacia nosotros, la podíamos ver gracias a la luz de los relámpagos y, en ese momento, le hice señas a mi amiga para que no regresara con los chicos y me encerré en la casa. Cuando vino esa ola llena de piedra y barro, entró por la puerta de la galería de atrás y nosotros atinamos en vano a tratar de cerrarla como sea”, continuó.
Finalmente, rememoró: “Pero el agua entró a la casa y empezamos a rezar. Teníamos la tranquilidad de que nuestros hijos estaban bien con mi amiga y, sinceramente, ya esperábamos lo peor. El agua nos daba en las rodillas, después comenzó a subir más y más y decíamos entre nosotros que nos íbamos a morir. Aunque habrá sido media hora, a nosotros se nos hizo eterno, realmente”.
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