Rubén Rojas Apaza y Miguel Ángel Romero irán a juicio, pero por "omisión de auxilio" y "daño". Se estableció que Omar González no fue asesinado: murió de un ataque cardíaco.
Los sospechosos permanecían detenidos desde el 5 de mayo de este año y habían recuperado la libertad una semana atrás, cuando el fiscal José Mana, con base en el dictamen de autopsia, dictó la “falta de mérito”, aunque los imputó por los delitos de “omisión de auxilio” y “daño”. El viernes último, el fiscal resolvió elevar esa causa a juicio.
La imputación de “omisión de auxilio” surgió a partir de llamadas telefónicas de Daniela a dos personas amigas contándoles, de manera desesperada y llorando, que González se había descompuesto en su domicilio de Paraná 56.
La travesti, que ejercía la prostitución, desoyó el consejo de avisar a la Policía o llamar a un servicio de emergencias y, en una hora, su “cliente” murió de un síncope.
Presas de la desesperación y por temor a ser detenidos, Daniela y Romero decidieron deshacerse del cadáver.
En ese rapto de locura y bajo los aparentes efectos de una gran ingesta de alcohol, la pareja mutiló el cuerpo valiéndose de una cuchilla, unas tijeras y trozos de vidrio de una botella de vino o ferné.
La macabra tarea consistió en seccionar miembros inferiores y superiores y separar el torso de la cabeza. Los restos fueron introducidos en bolsas negras de consorcio.
Dos de las bolsas fueron depositadas en inmediaciones del domicilio de Romero. Cuando intentaban hacer desaparecer la que contenía el torso y la cabeza, los degolladores fueron sorprendidos por la Policía, alertada por un taxista que había discutido minutos antes con ellos porque se negó a llevar la bolsa ya que le pareció “muy pesada”. El chofer pensó que se trataba de ladrones que habían robado en el quiosco ubicado en la parte delantera de la habitación, que fue escenario del terrible suceso y que da sobre calle Paraná, y por eso alertó a dos uniformados que se encontraban en las inmediaciones.
La segunda imputación por la que serán juzgados Daniela y Romero es la de “daño” y se refiere al descuartizamiento del cadáver. Esto, en virtud de que nuestro ordenamiento penal considera que una vez muerta, la persona pasa a ser una cosa, un objeto.
Aclaración
Bar Yoli. Yolanda Lencina, propietaria del Bar Yoli, ubicado en calle San Jerónimo 431, de la ciudad de Córdoba, solicitó aclarar que Miguel Ángel Romero nunca trabajó en su local, tal como informó este diario en la edición del pasado 4 de agosto. Romero es uno de los acusados de “omisión de auxilio” y “daño” en la causa en la que murió Omar Demetrio González.
Cambio. Los acusados fueron sobreseídos del homicidio, porque nuestro ordenamiento penal considera que una vez muerta, la persona pasa a ser un objeto.
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