Se trata de Johan Sebastian Grajales Hoyos.
Dos crímenes brutales cometidos en Colombia tenían a su responsable escondido enNeuquén. Días atrás, cuando fue desarticulada una banda narco, trascendió que su líder era unsicario colombiano de nombre Johan Sebastian Grajales Hoyos.
Su persecución tardó casi un año, pero finalmente, vía Interpol, lograron encontrarlo: estaba enNeuquén. Se había instalado en la ciudad y vivía con otros colombianos en una casa allanada por la Policía Federal en el marco de una investigación por venta de cocaína y marihuana.
La circular roja de Interpol –por la que se pidió la captura de Grajales Hoyos con fines de extradición– sostenía que podía haber escapado a Chile, Ecuador, Panamá o Venezuela. Pero no, estaba a 5.000 kilómetros de su casa de Dosquebradas.
Los crímenes. Según consigna Clarín, en la noche del 20 de junio de 2013 la canchita de fútbol del barrio Los Naranjos, en el municipio colombiano de Dosquebradas, estaba llena de vecinos viendo un partido amistoso. De repente, de la nada aparecieron cuatro sicarios armados y comenzaron a disparar. Tres muchachos terminaron heridos pero un cuarto, Julián David Ramírez Loaiza, de 24 años, murió al recibir un disparo en la cabeza. Enseguida se habló de un ajuste de cuentas narco: la víctima vivía en el vecino barrio San Diego, copado por banditas especializadas en la venta minorista de drogas.
Tres meses después, en la tarde del 19 de septiembre, el maestro de música Guillermo de Jesús Villa Pérez –responsable de la Banda Sinfónica de Dosquebradas– fue asesinado a balazos en el barrio San Diego.
Lo mataron de tres tiros al bajar de un taxi, porque se resistió a que le robaran un maletín en el que llevaba unos mil dólares en pesos colombianos, dinero que acababa de sacar de un banco.
Por ambos crímenes, Grajales Hoyos era el responsable y nuevamente como tantos otros narcos, eligió la Argentina para esconderse. Y lo hizo en la casa de unos colombianos, ahora bajo investigación, dedicados al viejo negocio de la usura: ellos mismos, al declarar en indagatoria, se definieron como “prestamistas” y “cobradores”.
El sicario colombiano, apodado “Sebitas” entró legalmente a la Argentina poco después del crimen de Villa Pérez. Fue un homicidio que conmocionó a los vecinos de Dosquebradas, ya que el maestro de música era muy querido en su comunidad.
Portando una visa de turista, el joven colombiano llegó al Aeropuerto de Ezeiza en octubre de 2013, en un vuelo que había partido de Colombia, vía Panamá. Y se fue derecho para Neuquén.
Siempre usó su verdadera identidad, pero estaba preocupado porque sabía que en cualquier momento la Justicia de su país pediría su captura internacional. Esto ocurrió el 13 de junio pasado.
Pocos días después de oficializada su captura, Grajales Hoyos fue detenido en la ciudad deNeuquén en el medio de un operativo que tuvo mucho de buen trabajo de campo policial y algo de suerte.
El camino de “Sebitas” se cruzó con el de los policías de la Delegación de la Policía Federal en Neuquén a raíz de una causa iniciada el 4 de abril de 2014 en el juzgado federal N° 2 de esa ciudad, a cargo de Gustavo Villanueva.
Pese a que el sicario colombiano se presentó como “prestamista” y sus acompañantes, como “cobradores”, “Sebitas” no pudo zafar con esa explicación. Su foto y sus huellas digitales ya estaban dando la vuelta al mundo bajo la leyenda “prófugo buscado”.
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