Sobre la autopista funcionan unos 200 lavaderos de autos sin regulación

Propietarios de los lavaderos de San Cayetano, sobre la autopista, utilizan excesivas cantidades agua por día para lavar los vehículos particulares y contar con un trabajo como medio de vida.
Sin embargo, jamás fueron citados por autoridades provinciales afín de conciliar mejoras en las condiciones laborales y el concurso de un órgano oficial que controle y regule su actividad profesional. Ante la escasez y los problemas constantes para obtener el elemento liquido es sorprendente el crecimiento de estos lavaderos que no cuentan con el control del estado municipal.

Los lavaderos de autos situados en la autopista de San Cayetano, están funcionando desde hace aproximadamente 20 años. En todo este tiempo jamás fueron citados por alguna autoridad provincial u órgano afín para dialogar, debatir o trazar las bases para un desempeño adecuado de la actividad. Por los problemas de desocupación en los últimos 5 años estos lavaderos fueron multiplicándose y está a la vista el excesivo uso del agua.

El uso del agua no es abonado ya que las conexiones son irregulares y en la mayoría son extraídas de las viviendas donde también residen. Estas familias de lavaderos proliferan en la ciudad y están a toda hora y en cualquier lugar que se propicio para llevar adelante el negocio.

El único contacto con un estamento oficial lo tuvieron hace poco más de dos años, cuando funcionarios de la municipalidad capitalina se acercaron con amenazas de desalojos. Esto motivó la reacción inmediata de los lavadores, y realizaron al día siguiente, un corte por 48 horas en la autopista.

“Fue la única vez que alguien se acercó. Para anticiparnos que teníamos que dejar de trabajar”, sostuvo Oscar Gómez propietario de un lavadero. “Decidimos cortar la ruta hasta que no aparecieran más”, agregó.

“Lo ideal seria que desde el gobierno se acercaran a dialogar con nosotros, así vemos la manera de pagar los impuestos correspondientes y nadie pueda decir nada”, proponía otro propietario.

Aunque hay vecinos que se muestran disconformes por el uso por el empleo irracional del agua, no hubo aún conflictos barriales por esta situación, tampoco internas entre lavadores, puesto cada uno ocupa un sector determinado.

A su vez otros grupos aledaños manifiestan que “el agua es un problema hasta en lugares donde ni siquiera hay cerca un lavadero, por eso nunca hicimos problemas”.

Por otra parte, aseguran haberse percatado por los medios de comunicación que podrían producirse desalojos.

En tanto, Alfredo Calvo, titular de Sociedad Aguas de Tucumán (SAT), días anteriores, en declaraciones televisivas sostuvo: “el problema del agua en Tucumán estaba controlado. Hace falta que llueva”.

En tanto, desde hace unas semanas en el Concejo Deliberante trascendió que se está estudiando un proyecto para que regule el funcionamiento de estos lavaderos clandestinos.

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