Con Sobisch débil, Pereyra se aleja de a poco del espacio

Con Sobisch débil, Pereyra se aleja de a poco del espacio

Tras la derrota del domingo, hay una “migración” de militantes que buscarán acordar con Sapag.

Jorge Sobisch aún no definió la estrategia a seguir luego de la derrota el domingo -que pareció dejarlo “fuera del sistema” (o algo parecido)-, a pesar de que reiteró hasta el cansancio que hará política hasta el mismo día de su muerte.

Es que su socio político, el senador Guillermo Pereyra, aún no parece convencido de seguir luchando en ese espacio. No se trata de una ruptura, sino de sobrevivir dentro de la estructura del MPN, que hoy se consolidó -con matices y múltiples lecturas- en el sector que conduce el gobernador Jorge Sapag, con el flamante candidato, Omar Gutiérrez.

“Mi alianza electoral terminó con la derrota. Yo creo que hay que ponerse al frente, trabajar con la lista ganadora y esto de mi parte lo voy a hacer así porque es mi costumbre, nunca me salí... cuando me tocó perder una elección salí para otro lado, ¿no?, expresó Pereyra en declaraciones radiales.

Después de la derrota, algunos de sus alfiles y operadores negocian una “salida decorosa” para sumarse al ganador, aunque esta estrategia lleve algunos meses, debido a los fuertes roces y el tono virulento de la campaña.

“El espacio de la Azul y Blanca sigue, se sacó un buen caudal de votos”, se encargaron de afirmar ayer desde su entorno, como subiendo la apuesta para llegar mejor parados a una negociación con el sector de los azules.

El clima estaba “caliente y sensible”, y no se podía exteriorizar un análisis poselectoral. Ayer, tanto Sobisch como Pereyra se llamaron por teléfono y se dieron simbólicamente la mano, a modo de despedida cordial. Uno está más cerca de volverse a la casa y de caminar en la vida doméstica y al otro aún le queda hilo en el carretel para despuntar el vicio en la política dentro del Senado nacional.

La noticia de la ruptura de la sociedad política en un portal neuquino cayó como un balde de agua fría. Tal vez por lo anticipado, de la interpretación de las declaraciones de ambos. Es que Sobisch descargó munición gruesa contra el sapagismo y lo acusó de utilizar el aparato del Estado para “comprar votos” y presionar a los agentes estatales para que apoyen a Gutiérrez.

Pero las declaraciones “en caliente” cayeron mal a Pereyra, que en seguida salió de confirmar que acompañará la victoria de la lista Azul, a pesar de las heridas, por el fuerte tono de la campaña, teñida de chicanas y descalificaciones, tal cual ocurrió con las PASO, cuando fue derrotada la vicegobernadora, Ana Pechen.

Es que la campaña estuvo bien diferenciada entre el sector militante tradicional de Sobisch (con algunos militantes desgastados en la escena) y la irrupción del sector petrolero. En algunos tramos de la campaña no pudieron ponerse de acuerdo en la logística y el armado de las listas en el interior. “En algunos casos, la gente de Sobisch nos restó”, reconoció un militante incondicional del sindicalista.

Una “muerte digna”

Desde el sobischismo ya pretenden quedar en el bronce de la historia, como una suerte de “muerte digna”, debido a los números de la elección, que para muchos fueron positivos: “50 mil votos nos es poca cosa, más si no se tiene todo el aparato”, reflexionaron desde adentro. Pero en política, como en el fútbol, se gana por un voto y de poco le sirvió al sector “jugar bien”.

Lo único que resta es saber qué hará el sector “blanco puro” del sobischismo, ya sin el control del partido y de los cargos electivos.

El axioma irrefutable del MPN señala que el que pierde la elección debe acompañar, pero existen excepciones que se han hecho regla, como en los municipios perdidos a manos de otros partidos políticos, como el caso de Centenario, Cutral Co, Zapala, San Martín de los Andes y, en su momento, Chos Malal.

La vida política sigue, aunque esta vez sea Pereyra el que camine solo, con las contradicciones de su historia y los dichos a cuestas.

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