Un sólido Quimsa no le dio opciones a Peñarol y se clasificó para la final

Un sólido Quimsa no le dio opciones a Peñarol y se clasificó para la final

Le ganó con absoluta claridad por 81 - 66 al elenco marplatense, que defendía el título.

El sólido Quimsa volvió a dar muestras de que atraviesa su mejor momento en la Liga Nacional. Con una gran defensa y un Diego García deslumbrante en ataque, se deshizo anoche de Peñarol de Mar del Plata, por 81 - 66 y accedió a la final del torneo Súper 8 de Básquetbol.

El equipo de Silvio Santander alcanzó las 17 victorias consecutivas, aunque este triunfo ante el “milrrayitas” no sume para el “famoso” récord que ostentan Atenas de Córdoba y Peñarol.

El primer tiempo fue decisivamente mal jugado, con dos equipos que se equivocaron mucho en ofensiva, aunque en defensa no regalaron ni un centímetro. Dentro de ese panorama, la “fusión”, con Deck como estampilla sobre “Leo” Gutiérrez, con Battle sobre Leiva y Vega sobre Boccia, comenzó a bajarle el goleo a su rival, al punto tal que lo dejó en ¡20 puntos! al cabo del primer tiempo. Quimsa, con García como fuente de inspiración, y algún que otro aporte de Tintorelli o Aguirre en ofensiva (aunque sea con libres), fue sacando una interesante luz, que al cabo del primer tiempo fue de 13 puntos (33-20).

En el complemento, el partido se abrió un poco más, ambos equipos encontraron un poco más de efectividad en sus lanzamientos y en algún momento Peñarol amagó con “despertar”, pero Quimsa no lo dejó. Le aplicó una vez más el somnífero de su gran defensa y lo durmió otra vez. Aquella tibia reacción de Peñarol -promediando el tercer cuarto- no le alcanzó como para poner en serios aprietos a Quimsa. Igualmente, el parcial lo ganó el visitante, aunque sólo por un doble de ventaja (20-18).

En el último cuarto, Quimsa sostuvo con Aguirre y García su ofensiva, pero su defensa nunca otorgó concesiones. Peñarol intentó con diversas formaciones torcer el rumbo del partido, pero no lo logró nunca. La desesperación del “milrrayitas” fue también un mal aliado.

Y el equipo de Silvio Santander, ni lerdo ni perezoso, aprovechó cada error, cada hueco, cada contraataque a cancha abierta, para sacar una luz inalcanzable (71-51) a algo más de dos minutos para el cierre.

A partir de ahí, Quimsa se relajó, otorgó algunos puntos fáciles, pero de igual manera terminó alcanzando una cómoda ventaja ante un rival de suma jerarquía. Ahora espera por Obras o Regatas, para la definición.

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