“Los cultivos de invierno fueron trigo, arveja y colza. Están bajos, les falta agua para continuar el crecimiento y desarrollo. Están sufridos por la falta de agua. Los trigos están chicos, hace falta agua, aunque sanitariamente están bastante sanos. Las colzas (o canola) están florecidas pero las plantas han quedado bajas, y las arvejas también están chicas”, analizó en diálogo con EL NORTE el Ingeniero Agrónomo de la Agencia de Extensión Rural de INTA San Nicolás Juan José Glaría.
“Hasta diciembre de 2012 llovió bien, más de lo normal. En enero, empezó a llover menos. El promedio histórico en la región según la estación meteorológica de San Pedro en enero es 116 milímetros, y este año fue de 52 (según la estación local)”, indicó.
Las lluvias que luego se sucedieron, en cuanto a los milímetros del promedio histórico y los de este año respectivamente fueron: febrero 119 - 87, marzo 134 – 38, abril 94 – 34, mayo 62 – 51, junio 47 – 2, julio 45 – 29, agosto 40 – 1.
“El acumulado histórico hasta agosto es de 656 mm mientras que este año fue de 293”, notó.
“Los cultivos de invierno fueron trigo, arveja y colza. Están bajos, les falta agua para continuar el crecimiento y desarrollo. Están sufridos por la falta de agua. Los trigos están chicos, hace falta agua, aunque sanitariamente están bastante sanos. Las colzas (o canola) están florecidas pero las plantas han quedado bajas, y las arvejas también están chicas. Se empieza a notar el déficit hídrico acumulado de alrededor de 360 milímetros”, analizó.
Nuestra zona
Glaría destacó: “Se viene la época de siembra del maíz, de mitad de septiembre en adelante. La temperatura del suelo es óptima es a 12 grados, por lo que ya estaría. Pero la gente está esperando la lluvia. Para el sábado pasado estaban anunciados entre 40 y 60 milímetros pero la lluvia se produjo algo en Conesa, Pergamino y Junín, y de San Pedro a Buenos Aires. Hubiera sido clave acá para comenzar la siembra de maíz. Ahora, está anunciada lluvia desde el jueves a domingo inclusive, entre 15 y 20 mm”.
“Para quienes vayan a sembrar maíz hay que tener en cuenta lo que es la maleza, el tratamiento de presiembra. La rama negra y otras malezas adquirieron resistencia al glifosato”, advirtió.
El Ingeniero Agrónomo del INTA local evaluó: “Es difícil hablar de un pronóstico extendido. El
Instituto de Investigación Internacional para el Clima en la Sociedad estima que hay un 74 por ciento de posibilidades que septiembre, octubre y noviembre sean neutrales, sin notables lluvias o falta de ellas”.
En cuanto al pastoreo, definió: “Los campos naturales están sufridos, su situación es regular, falta agua. Los que hayan sembrado alguna pastura, tal vez estén un poco mejor”.
Análisis
A casi un año de las inundaciones que mantuvieron anegadas millones de hectáreas del territorio provincial, hoy la realidad climática es muy diferente: pese a las precipitaciones en sectores del territorio bonaerense de los últimos días, en algunos distritos los registros de lluvias en lo que va del año acumulan tan sólo la mitad de lo habitual mientras que en otros se produjeron precipitaciones de manera dispersa, situación que también afecta el desarrollo de los cultivos.
El déficit de lluvias afecta a la totalidad de la provincia, aunque la zona más perjudicada es el noroeste, donde las precipitaciones se produjeron en un 50 por ciento debajo de lo normal. Asimismo, de acuerdo al análisis de los climatólogos, la sequía será una constante durante varios años, así como también la inestabilidad climática.
“El invierno se presentó más seco de lo habitual, y se nota un secamiento hacia el oeste bonaerense, aunque la perspectiva para el último trimestre del año está dentro de lo normal”, dijo el climatólogo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), José Luis Stella. Sin embargo, precisó que no está previsto que septiembre sea un mes lluvioso, lo que podría agravar las condiciones de los cultivos, sobre todo del trigo, el maíz y la siembra forrajera.
Según el agroclimatólogo especialista en cambio climático de la UBA, Eduardo Sierra, “para normalizar la situación de los cultivos tendrían que llover unos 100 milímetros en un lapso de dos o tres semanas, porque si las precipitaciones se dan de manera abrupta los terrenos se inundan, pero si se dan aisladamente se los lleva la evaporación”. Sin embargo, consideró que eso no va a suceder y que recién a partir de octubre se empezarán a recibir lluvias significativas, de manera que será “una transición difícil”.
Período de sequías
Sierra explicó que se inició un nuevo periodo climático a partir del calentamiento del Océano Atlántico, que durará unos 25 años y estará signado por la inestabilidad y las sequías. “El óptimo climático, que permaneció alrededor de 30 años terminó en 2005, y fue un periodo muy bueno, con precipitaciones parejas, que colaboraron para que la agricultura se difunda en zonas no convencionales o regiones exclusivas de la ganadería. Pero ahora, con el calentamiento del Atlántico se inició otra etapa, que estará marcada por la inestabilidad”, señaló.
De acuerdo a sus estimaciones, este nuevo ciclo durará más de dos décadas, y estará dominado por el clima oceánico que es mucho menos regular que los climas continentales. “Al calentarse el Atlántico las tormentas se concentran en las costas y no en el interior. En Argentina hay tormentas fuertes sobre el litoral fluvial, y por eso creció el Paraná, pero las lluvias no llegan al oeste ni al sudoeste del área agrícola como La Pampa o al oeste de Buenos Aires ni al sur de Córdoba, etapa de sequía que se ha vuelto semi permanente”, dijo.
“La inestabilidad provocó que las lluvias de verano y otoño de este año fallaran, por lo que la sequía se viene acumulando, y ahora le está faltando agua a los trigos para formar su rendimiento”, concluyó.
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