Las autoridades de los penales explicaron en una reunión con la Bicameral de Seguridad que incluso hubo casos en los que los uniformados dejaron de asistir al lugar de trabajo sin siquiera dar aviso de su decisión.
Eduardo Orellana, titular del área, explicó que las bajas correspondieron a personas que habían ingresado entre 2008 y 2009. "Es gente en la que no prendió la vocación", explicó el funcionario, que es penitenciario de carrera.
Las autoridades de los penales explicaron en una reunión con la Bicameral de Seguridad que incluso hubo casos en los que los uniformados dejaron de asistir al lugar de trabajo sin siquiera dar aviso de su decisión.
Las bajas de 2012 demuestran que para muchos es poco atractiva la oferta de trabajo detrás de los muros. La escasez de personal y la superpoblación de las cárceles hacen más dura la actividad de los agentes, pero Orellana recalcó que se hacen esfuerzos "para que no haya atrasos en las licencias anuales del personal". También comentó que, a raíz de que los agentes han estado muy sobrecargados, este año se les concedió un descanso invernal de siete días.
La formación de los agentes, que dura ocho meses, es otro capítulo especial. "Es un trabajo que tiene sus particularidades. Hay que formar muy bien a la persona, porque hay que trabajar con lo que la sociedad apartó. Esa gente no viene contenta a la cárcel", explicó Orellana.
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