Llegar a la Santa Cruz es encontrarte con la inmutable historia que se guarda en el silencio de cada una de sus tumbas
El profesor Alberto Cáseres es una de esas pocas personas a las cuales se les puede atribuir que, sobre la historia salteña sabe en cantidad, y quién mejor que él para hablar sobre este cementerio que es parte del pasado y del presente de toda nuestra querida provincia. La forma de actuar tras la muerte de una persona, es muy variada y diferente en cada cultura. No todos deciden enterrar a alguien, y tampoco todos, si lo hacen, lo desarrollan de la misma manera. “…ya Sófocles en su obra “Antígona” planteó esta cuestión (…). Los pueblos que primero habitaron nuestra tierra tenían sus propios rituales sobre este tema, y la llegada de los europeos, que también tenían sus creencias, significó una mezcla y un cambio de practicas”, explicó el Profesor Cáseres, quien antes de hablar del Cementerio de la Santa Cruz puntualmente, trató otras cuestiones relacionadas para llegar de lleno al punto. “Cuando los españoles empiezan a estructurar acá su modelo de ciudad surgen las iglesias y al lado de cada una de ellas, se asentaba su cementerio (…).
Así fue como en Salta hubieron muchos cementerios, todos muy cercanos, e incluso también algunas familias optaban por enterrar a sus seres queridos en los patios de sus casas. El tercer patio era el destinado para esto”, contó Cáseres. Luego explicó que de esta forma los problemas de salud pública no tardaron en llegar, y entonces se decide trasladar a estas necrópolis hacia las afuera de la ciudad. Y así fue como en el año 1854 se crea el Cementerio de la Santa Cruz.
Rápidamente este cementerio con pintorescos mausoleos empezó a recibir el traslado de algunos de los muertos más ilustres de nuestra provincia. Y como sostiene el profesor Cáseres, sucedió que aquellos que tenían mejor situación económica se ubicaban en llamativos mausoleos en la parte delantera del mismo, y por otro lado, los de menos recursos eran enterrados en la parte de atrás.
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