En principio serán 150 máquinas del servicio urbano y de media y larga distancia. A fines de año serán 1.500 los aparatos. La tarjeta servirá para micros en todo el país y para taxis
En 20 días empezará a coexistir el sistema de tarjeta SUBE con la tarjeta Red Bus, para que los pasajeros del transporte público de toda la provincia se familiaricen con la novedad.
En principio, serán 150 máquinas de las 1.500 totales que estarán repartidas entre micros del servicio urbano, de media y larga distancia, para comenzar la migración paulatina de un sistema a otro.
El contrato con la empresa que administra Red Bus termina en noviembre, lo que implica que en diciembre todas las unidades de colectivos que transitan la provincia deben tener la SUBE para esa fecha. De lo contrario, el Gobierno nacional ya adelantó que no enviará los subsidios a las empresas concesionarias del servicio.
Así lo explicó, en su último día como ministro de Transporte, Diego Martínez Palau, sin precisar el cronograma necesario para llegar con la SUBE a los puntos de ventas ni qué trámites deben hacer los usuarios para conseguirla.
Por ahora, los pasajeros encontrarán las dos opciones en las unidades, hasta llegar al momento en que la migración será total. En este sentido, quedó claro que la tarjeta SUBE tendrá un costo mayor a la Red Bus pero funcionará de forma muy similar, agregando otras posibilidades de uso.
Para los usuarios
Además de lo ya implementado en Mendoza, como la identificación del pasajero con su DNI, los recorridos abonados, la cantidad de trasbordos realizados, los descuentos a determinados sectores, se agrega la posibilidad de utilizarla para todos los servicios de colectivos, de todas las distancias, a lo largo del país.
Incluso para pagar el taxi a partir de la 0 hasta las 6, por el momento, ya que está previsto que con el tiempo sirva como único medio de pago, por razones de seguridad.
La SUBE también podrá ser usada a modo de tarjeta de débito para realizar compras en comercios adheridos al sistema, pagar impuestos, máquinas de gaseosas, tal cual ya funcionan en Buenos Aires.
Para el Gobierno
La implementación de la SUBE está a cargo de Nación, cuyo costo por máquina es de $26.000. Además, la administración será compartida entre los gobiernos local y el nacional, desde los datos personales de los pasajeros hasta el uso diario de cada unidad.
Esto será posible porque cada tarjeta tiene un GPS que permitirá saber con precisión cuántas unidades son sacadas desde la empresa, en qué horas, en qué recorridos. De esta manera, la relación entre el servicio por kilómetro recorrido y los usuarios será mucho más clara.
El dato no es menor porque permitirá controlar mejor a las empresas, que por ahora cobran por kilómetro recorrido y no por la cantidad de pasajeros atendidos.
De este modo, el Gobierno nacional espera focalizar el uso de los subsidios al transporte, para que llegue en especial a los usuarios.
En este sentido, las provincias tendrán la libertad de establecer rangos distintos de beneficiarios de dichos subsidios. En el caso de Mendoza, será mantenido el subsidio al trasbordo, algo que en el sistema actual de SUBE no está previsto.
Aun así, falta precisar cuál será el nivel de subsidio que bajará la Nación para sostener este servicio.
La SUBE indirectamente también tendrá repercusiones sobre la futura licitación de la concesión del transporte público, ya blanqueará en gran medida los costos de las empresas.
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