¿No será hora de sincerar la realidad de lo que ocurre, y pedir a las autoridades nacionales o provinciales ayuda para superar esta situación inmanejable?
El sistema cloacal en nuestra ciudad era deficiente en cuanto a la cantidad de usuarios a la llegada de la actual gestión de gobierno municipal. Luego se amplió el servicio con promesas de soluciones definitivas y de una mejor calidad de prestación.
Sin embargo lo real es que actualmente el servicio es deficiente, se reiteran en distintos sectores de la ciudad los inconvenientes por los olores cloacales nauseabundos que sufren los hogares, como por los constantes rebalses de la red, que además son contaminantes.
Las autoridades, tanto municipales como de la empresa ABSA, nada dicen o hacen al respecto, es más, cuando se pregunta a estas últimas sobre la situación de las conexiones realizadas a partir del 2010 manifiestan desconocerlas, indicando que no existen obras incorporadas al servicio, por lo tanto con planos y responsables de las mismas.
La necesidad que toda la ciudad cuente con cloacas es algo que nadie puede discutir u objetar, pero que las obras se hayan realizado sin control de la autoridad competente, transformó la prestación de un servicio indispensable en algo anárquico, fuera de todo control, a tal punto que nadie de estas conexiones paga por el nuevo servicio que ya utiliza hace varios años.
El tema de lo que ocurre es responsabilidad única de ABSA, una Empresa de Estado que deja mucho que desear, como lo demuestra puntualmente en el tema cloacal pero que también se refleja en el servicio de agua corriente, no sólo por lo precario del suministro que brinda, sino porque no hay contralor alguno del consumo, y ello significa nada más y nada menos que la recaudación que asegura la prestación.
Y volviendo al tema del sistema cloacal, desde la gestión municipal en septiembre del año 2009 se anunciaba que la construcción y habilitación de la “laguna facultativa” permitiría absorber mayor cantidad de población, “sin ningún problema y tener un buen tratamiento final de los líquidos”. Se afirmaba que se haría con “un tratamiento bastante simple y confiable, va a tener una eficiencia que va a superar el 95% en carga contaminante”. Y se decía, “la obra tenía en cuenta posibilidad de inundación”, y aventando precisamente esa posibilidad el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad precisaba a los pocos días: “en caso de una inundación, si el agua supera esa cota Dolores estaría bajo el agua, lo que nunca ocurrió, y menos ahora con los alteos de las rutas 2 y 63 y por el terraplén del Canal ‘A’”.
Antes de avanzar en el tema es necesario puntualizar, que al producirse en agosto del año pasado la inundación que afectó Dolores y la zona, uno de los puntos críticos fue precisamente en el Canal “A”, frente a la “laguna facultativa” y en una alcantarilla existente en las inmediaciones, que de haber superado el agua el taponamiento que se realizó, habríamos estado hablando de una inimaginable contaminación, que había alcanzado al hotel 5 estrellas del Parque Termal, ubicado no muy lejos de ese lugar de presunto tratamiento de líquidos cloacales.
Precisamente en cuanto a esa Laguna, que particularmente es el tema que hoy nos interesa, el mismo funcionario sostenía que habría un primer sector “de deposición de materiales”, un segundo para “sedimentación”, y que el agua “oxigenada” producto de ese tratamiento a cielo abierto iría a una “Cámara de contacto” donde se le haría tratamiento de cloración (con cloro) para “eliminar la carga bacteriana”, para así y finalmente purificada descargarla en el cause del “Canal A”.
En julio de 2011 la “laguna facultativa” tenía su primera inauguración de parte del municipio, antes de la elección general a Intendente y Concejales de ese año, concretándose la segunda inauguración, la oficial, el 27 diciembre 2011, cuando concurrían funcionarios de ABSA para participar de la misma.
Y en octubre del año siguiente se producía en el terraplén Sur, casi en su vértice Oeste, el rebalse de la “laguna”, en razón que dicho lugar aparentemente no tenía la altura necesaria para contener la masa líquida antes que alcanzara el nivel necesario para hacerlo por los vertederos de cemento construidos para el previsto desagote.
Esa situación ponía al descubierto un tema aún no concretado, el tratamiento químico previo al paso del liquido cloacal hacia el Canal “A”, que según las previsiones debía hacerse en los mencionados vertederos de cemento de la pared Sur, donde con cloro se eliminaría la carga bacteriana antes de arrojarse al cause.
Que la “laguna facultativa” no tenga actualmente la función que reiteradamente se esgrimiera como mensaje electoral de gestión, su costo de construcción, y lo contaminante que resulta hoy su utilización, nos motivó a informarnos y concurrir ayer al lugar para verificar algunos hechos puntuales.
Supimos que a la masa cloacal que llega directamente a la “laguna” se le suma la que ingresa desde la antigua Planta Cloacal, lográndose tras esa particular conjunción y tratamiento, una sedimentación en su contenido que sólo rondaría un 20%, muy lejos sin duda de las anunciadas previsiones que fundaban la viabilidad de la obra.Y pudimos advertir (solo de vista) lo que resulta más que preocupante, al agua que proviene de esa presunta forma de depuración no se le realizaría tratamiento para eliminar la carga bacteriana, es decir, lisa y llanamente se estaría arrojando al Canal ”A” agua contaminada, y lo que es más, es prácticamente la única agua que tiene y proviene de ese desagote cloacal, debiendo recordarse que son muchos los productores que utilizan dicho curso de agua para dar de beber al ganado en sus campos. Estaríamos de así comprobarlo la Autoridad del Agua, ante un verdadero atentado al medio ambiente, y sería responsable de ello una empresa del Estado.
Por último y como acotación, recordaremos que como lo puntualizamos en una nota en diciembre de 2011, la laguna facultativa costó extrañamente tres veces más de lo anunciado por la Municipalidad.
Durante el “corte de cintas” Etchevarren había sostenido que la obra había costado cuatro millones de pesos ($. 4.000.000), de los cuales la Municipalidad había aportado un millón y medio, ABSA dos millones y el Ministerio de Infraestructura bonaerense quinientos mil pesos. Al inicio de la construcción el Jefe Comunal había dicho que su costo rondaría el millón ochocientos mil pesos ($. 1.800.000).
También dijimos en aquella oportunidad, que mientras en Dolores se gastaba 4 millones de pesos para hacer una laguna, en Gral. Madariaga con 6 millones se ampliaba la Planta y se duplicaba el servicio, que alcanzaría a 24 mil habitantes.
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