Casi medio centenar de muertos fue el balance de otro viernes infausto en Siria, cuando las fuerzas de seguridad reprimieron marchas en diversas ciudades contra el régimen de Bashar Assad, a quien le exigen su salida, reformas democráticas y la liberación de presos políticos. El viernes se habían informado 27 víctimas, pero ayer se habló de al menos 41.
En tanto, líderes de la oposición siria se reunieron en Estambul, Turquía, para debatir formas de acabar con los cuatro meses de enfrentamientos en su país.
Integrantes de la Conferencia Nacional de Salvación Siria instaron a Assad a renunciar y analizaron formas de lograr una transición pacífica del poder y lograr una mayor unidad entre los opositores. Según el abogado de derechos humanos Haitham al Maleh, que denunció de “fascista” al gobierno, desde que empezaron las protestas murieron en Siria 2.000 personas y fueron detenidos más de 15.000.
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