Lo confirmaron los inspectores de la ONU. Damasco cumplió así parte del acuerdo que evitó un ataque de EE.UU.
Las instalaciones se inutilizaron con bulldozers, martillos a dos manos o llenándolas con hormigón. Se trata de 23 puntos de los que el gobierno informó y que quedaron desmantelados en el plazo previsto, antes del 1 de noviembre. Son los lugares especiales que tenía el régimen sirio para la producción, mezcla y llenado de armas. Damasco declaró contar con 1.290 toneladas de armas químicas.
“ Todo fue destruido. Nuestros inspectores lo comprobaron ”, dijo el portavoz de la OPAQ, Michael Luhan desde La Haya.
“Todos los depósitos de armas y sustancias químicas han sido precintados, con precintos irrompibles”, declaró a la AFP otro vocero del organismo internacional dependiente de Naciones Unidas, Christian Chartier. “Se trata de 1.000 toneladas de agentes químicos y de 290 toneladas de armas químicas”, añadió Chartier, quien precisó que las armas permanecen “en las instalaciones” ya que aún no se está en la “fase de traslado”.
Con ello se logró cerrar una primera etapa del objetivo establecido por la ONU. En esta fase se destruyeron los sistemas de fabricación de armamento químico. Ahora, el programa presentado por Damasco debe ser examinado en una reunión del consejo ejecutivo de la OPAQ el 5 de noviembre. A partir de allí, el organismo fijará las diferentes fechas límite para la destrucción definitiva del arsenal químico restante, que debe quedar completada a mitad de 2014 Estados Unidos se mostró optimista con el cumplimiento de este plazo. “Cada vez tengo más confianza”, declaró el secretario de Estado adjunto encargado de la No Proliferación, Thomas Countryman ante el Senado de su país.
La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU establece que hasta mediados de 2014 tienen que estar destruidas todas las armas químicas que posee el gobierno de Siria, donde desde hace dos años y medio una guerra civil ha provocado al menos 130.000 muertos.
El programa de eliminación de estas armas obedece a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, acordada entre la Casa Blanca y el Kremlin, por la que se evitó una campaña militar inminente de Estados Unidos contra Siria en represalia por un ataque químico cometido en agosto e imputado al gobierno de Damasco.
La OPAQ, que recibió el premio Nobel de la paz hace menos de un mes, fue encargada de supervisar la destrucción del arsenal químico tras esta resolución de la ONU.
La destrucción de las instalaciones de producción de armas sirias supone un éxito para la comunidad internacional, que tiene en cambio grandes dificultades para organizar una conferencia de paz tras los 32 meses de conflicto interno entre el régimen de los Assad y la oposición que busca derrocarlo.
Paralelamente al anuncio de la destrucción de los sistemas de producción química, el Ejército sirio logró avanzar hacia una localidad estratégica que le abriría la vía hasta Aleppo, una de las más importantes ciudades del país en manos rebeldes desde hace más de un año, mientras continuaba la violencia en el resto del territorio.
El emisario internacional Lakhdar Brahimi se reunió ayer en Damasco con responsables de la oposición tolerada por el régimen, un día después de haber mantenido una breve entrevista con el presidente Al Assad para organizar una conferencia de paz en Ginebra.
La oposición en el extranjero está muy dividida sobre su eventual participación en esta conferencia y pide que se garantice la partida de Al Assad, algo que el régimen rechaza categóricamente.
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