El propietario de la empresa Nea Comunicaciones y Servicios, dueña de la distribuidora de pollos Santa Rita, denunció y responsabilizó a gremialistas por las agresiones, los daños y perjuicios ocasionados a las instalaciones y las mercadería paralizada.
El empresario de nombre Edgar de nacionalidad paraguaya, denunció que por un reclamo laboral irracional, le bloquearon la empresa, agredieron y no dejan entrar al personal, ni sacar mercadería perecedera y encima le realizaron pintadas discriminatorias contra su nacionalidad, lo que aseguró incomprensible porque tiene muchos parientes formoseños y estima que “el 70% de los formoseños tienen descendencia guaraní y hasta el señor gobernador es hijo de Paraguayos, como muchos de los que habitan este bendito suelo, donde venimos a invertir, a trabajar y a generar fuentes laborales como lo hacemos, sin tantos problemas y con más reconocimientos, en todas las provincias del norte, donde las inversiones y las generaciones de oportunidades son mejores recibidas y más apreciadas por todos”, aseguró Chiera.
En igual sentido el dueño de la distribuidora Santa Rita, que se mostró sorprendido por la actitud violenta y el accionar impune de los gremialistas, los responsabilizó directamente a los señores Martín Fernandez y Juan Pereira por las agresiones, los daños y perjuicios que tenga la empresa tanto en las instalaciones, como en el estado de la mercadería que es perecedera y que se encuentra paralizada dentro del local.
Los sindicalistas que bloquean el ingreso a la distribuidora Santa Rita, por su parte, denuncian que “echaron a dos trabajadores”, exigen la reincorporación de los compañeros y el vínculo formal de todos”, dijo el titular del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Martin Fernández que junto a un grupo de dirigentes y afiliados acampa frente al local impidiendo la entrada al comercio dedicado al expendio de productos avícolas.
Poco menos de una veintena de activistas sindicales, mantiene sitiado el acceso al comercio mayorista ubicado en Av. Gutnisky 3956, a cuyos propietarios le reclama la reincorporación de trabajadores despedidos, algo que fue imposible –según el dueño- por la agresividad de los gremialistas que hasta les impiden entrar a su propio comercio. “Esto no pasa en otras provincias” aseguraron.
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