El sindicalismo se mostró preocupado por los altos índices de trabajo en negro

Recordemos que desde la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación difundieron que cinco de cada diez trabajadores de nuestra provincia no están registrados. ““Hoy, trabajar en negro significa sobrevivir en la ilegalidad”, manifestó el titular del SITRAPP, Calos Euliarte, al señalar también que “ello implica la carencia de derechos y beneficios básicos del empleado”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la República Argentina (INDEC) correspondientes al primer trimestre del año, el empleo en negro se ubicó en el 34,1 por ciento, es decir que casi 4 millones de trabajadores no están laboralmente registrados, una cifra que bajó 0,5 por ciento en la comparación interanual, pero subió 0,4 por ciento respecto de fines de 2010.

En tanto que en La Rioja, recientemente se dio a conocer por Celis Mercado, delegado del Ministerio de Trabajo de la Nación, el análisis de fiscalización realizado en los primeros siete meses de este año el que arroja que los trabajadores no registrados en la provincia ascienden a 48 por ciento.

“La problemática del empleo no registrado está lejos de ser resuelta en la Argentina y en La Rioja. Hay que tener en cuenta que afecta no sólo al Estado sino también a la gente que trabaja en esas condiciones y que no gozan de beneficios sociales ni previsionales”, sostuvo Laciar.

En cuanto a las índices expuestos, el titular del SITRAPP indicó: “No es novedad que las cifras oficiales digan esperanzadas que la pobreza y la indigencia disminuyeron y que hay una mejora en la distribución de los ingresos, sin embargo al observar la realidad podemos ver que esto no es tan así. Lo sabemos porque muchos compañeros en su búsqueda por conseguir un trabajo decente, caen en el empleo en negro como única solución”.

“El conjunto de asalariados que componen esta clase de situación, no recibe aportes al sistema de seguridad social. Por lo tanto, el trabajo no registrado es, en la actualidad, un problema central para el mercado laboral argentino, porque implica la carencia de derechos y beneficios que prevé la normativa para los trabajadores que sí están en relación de dependencia (los que se emplean en blanco) lo que marca una diferencia entre unos y otros enormes cuando no debería ser así si realizan las mismas actividades. Es un sistema de extrema injustica”, manifestó.

Reflexionó al plantear que “no es posible que en la Argentina del siglo XXI existan 4,4 millones de personas con empleos informales de mala calidad; esto quiere decir que, a pesar del crecimiento económico y de las medidas implementadas por parte del Estado en los últimos años, los problemas laborales continúan sin resolverse”. Agregó: “Hoy, trabajar en negro significa sobrevivir en la ilegalidad, sin contar con obra social, con la protección contra el despido y las licencias pagas y con una inserción laboral precaria que no aporta las mínimas condiciones de vida digna para una familia”.

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