El pasado 4 de diciembre la licencia pedida ante el Concejo Deliberante lomense por el intendente Martín Insaurralde, se hizo efectiva. En su lugar quedó su amigo, compañero y mano derecha, Santiago Alberto Carasatorre. Sin embargo, el remplazo no modificó el escenario político, administrativo y de gestión, puesto que “Beto” no es más que un títere que responde a las órdenes de Insaurralde, quien desde el Congreso no sólo monitorea el municipio, sino que lo gobierna.
Su alejamiento del palacio municipal no es un paso al costado ni mucho menos. Insaurralde digita desde donde está cada una de las decisiones del Ejecutivo lomense, cuidando con dedicación los 1300 millones de pesos de presupuesto anual con el que cuenta la Comuna. Si bien el “tío o Beto”, como cariñosamente lo llama la militancia local, en las últimas elecciones legislativas y en las partidarias del PJ tuvo la lapicera para cerrar las listas, el monitoreo de Insaurralde fue fundamental, acción que luego se repetiría en cada acto de gobierno.
"No habrá decisión relevante que se tome sin el consentimiento de Martín. Él es el jefe político. Yo voy a ocupar el cargo con mucha responsabilidad, pero no perdamos de vista que el conductor es él", adelantó Carasatorre, tras su asunción, a los principales referentes del peronismo local.
Lo llamativo del caso es que fue “Beto” quien descubrió a Insaurralde y quien lo acercó a trabajar con Jorge Rossi en 2003 en el Municipio, dando comienzo a una carrera política que se cocinó en Lomas de Zamora, pero que claramente trascendió sus límites.
El “tío” en ese crecimiento se convirtió en la mano derecha del novio de Jessica Wanda Judith Cirio Perutich y en los tiempos de enfermedad, allá por el 2011, fue quien interinamente estuvo al frente del Municipio.
Sin embargo, su vasta experiencia no alcanzó para hacerse cargo de la gestión, por lo que Carasatorre, de 63 años, cumple como un títere las órdenes esgrimidas por Insaurralde desde su despacho de la Cámara de Diputados de la Nación.
Tal es así que el actual intendente debió conservar cada uno de los miembros de Gabinete de Insaurralde y soportar que éste organice las reuniones con los funcionarios lomenses en su departamento de Puerto Madero, al que como él mismo aseguró se mudó para tener más seguridad.
Como si fuera poco, y a manera de ejemplo registrado por los medios de comunicación, no hay acto de gobierno que no esté encabezado por Insaurralde quien no duda en tomar la palabra y oficiar como actual intendente para que no queden dudas de quién es que el manda en territorio lomense.


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