La imagen es la misma que se repite día a día. A lo largo de Gran Canaria desde República del Líbano hasta San Luis, se pueden observar montículos de residuos urbanos. A pesar de la prohibición de la poda del arbolado, los restos se multiplican
Semana a semana parece no cesar la poda ilegal de árboles, prohibida por ordenanza municipal. Ayer, la zona de Quilmes Oeste, en las inmediaciones de las vías del tren, se encontraba colmada de ramas en sus calles y veredas. La imagen es la que se repite con el paso del día. A lo largo de Gran Canaria desde República del Líbano hasta San Luis, se pueden observar montículos de residuos urbanos en la puerta de cada vivienda. Esto hace que los camiones de las delegaciones no den abasto para levantar todas las ramas y los recorridos sean interminables. Varios delegados del distrito han manifestado sentirse desbordados por la cantidad de trabajo que les genera la poda continua de los vecinos, donde no recae la idea de ilegalidad de la acción. El sistema de turnos telefónico fue poco publicitado y poco utilizado por la gente, quienes la mayoría aseguran no estar informados sobre la prohibición y la necesidad de pedir autorización y contratar a un podador certificado para el trabajo. Otra de las razones por las que los vecinos todavía no asimilan la prohibición de la poda es que no se realizan sanciones correspondientes a las faltas cometidas. La última información otorgada por la Secretaría de Medio Ambiente sobre infracciones dista del 23 de abril y contaba de 90 actas se habían labrado, de comprobación ambiental, donde se observaron podas fuera de época e indiscriminadas, de las cuales 19 fueron llevadas a infracción y giradas a los Juzgados de Faltas, por causar un severo daño al arbolado público. No hubo más información oficial sobre actas labradas contra vecinos. Otra situación que complica la recolección es la deposición de los residuos. Cabe destacar como viene comunicando Diario EL SOL, el predio de la Quema Municipal de la calle Italia, al costado del camping, ha sido clausurado en al menos cinco ocasiones por la provincia de Buenos Aires. Sin embargo se puede ver asiduamente las columnas de humo que salen del lugar.
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