Siguen las fiestas privadas con menores y abundancia de alcohol en quintas y clubes

Siguen las fiestas privadas con menores y abundancia de alcohol en quintas y clubes
En los últimos días fueron interrumpidas dos reuniones en las que el promedio de edad no superaba los 17 años y la preocupación crece con miras al verano, época en la que los encuentros masivos clandestinos su multiplican en la Ciudad.

Quizás por la tentación que produce lo prohibido o por la razón psico o sociológica que fuere, las fiestas privadas, también conocidas como clandestinas, no dejan de tener en Junín un círculo numeroso de adeptos.

Pero lo más preocupante del caso es que quienes más concurren a ese tipo de reuniones –de por sí prohibidas por carecer de habilitación los lugares que ofician de escenario- son menores de 18 y que establecer contacto con bebidas alcohólicas les resulta más fácil que la tabla del uno. Sólo tienen que pagar una módica suma por la entrada y de ahí en más cada uno vive la noche a su manera, con un denominador común asegurado: un vaso de cerveza, fernet o vino espumante.

En los últimos quince días, agentes de Inspección General suspendieron dos encuentros nocturnos que procuraban consumarse al margen de lo que establecen las leyes, estos, sin la autorización requerida para llevarlos a cabo. “Uno se estaba realizando en una quinta y el otro en un club”, confirmó la directora de esa dependencia de contralor, Graciela Barco.

La funcionaria rehusó brindar precisiones sobre el segundo de los dos lugares que fueron epicentro de operativos con resultado positivo, puesto que –explicó- los integrantes de la comisión directiva fueron “estafados en su buena fe”, se mostraron “sorprendidos” al saber que en el evento para el que habían alquilado su salón predominaban los púberes y adolescentes y “colaboraron en todo momento” para que la labor de los inspectores pudiera concretarse.

“Estamos trabajando bastante en este tema, porque son varios los lugares que estamos siguiendo debido a esta misma problemática, demasiados para mi gusto”, le dijo Barco a Democracia. La funcionaria agregó que “a veces” llegan a tiempo para desactivar las tertulias juveniles, pero otras no.

“Es importante la ayuda que estamos teniendo de la gente, en particular de quienes viven en las inmediaciones de los sitios que ofician de puntos de concentración y esparcimiento. Algunos nos llaman porque les molesta el ruido y todo lo que se genera en esos recintos a tan altas horas de la noche, y otros porque saben que allí hay chicos cuyos padres están en un desconocimiento absoluto del asunto. Digo más: hay una cantidad muy grande de matrimonios o progenitores que no saben que sus hijos asisten a reuniones clandestinas. Son travesuras de chicos, ayudados por algún mayor que los cubre y suele sacar su tajada en todo esto”, explicó.

Como ocurre siempre en esta clase de procedimientos, la fiesta se deja sin efecto y la bebida es secuestrada por los efectivos de Inspección.

Preocupación con miras al verano

Al mismo tiempo, Barco admitió que junto a su equipo de trabajo están preocupados por la proliferación de estas fiestas “a escondidas” que se puede dar entre este último bimestre del año y el verano 2014, teniendo en cuenta que en la temporada estival 2013 fueron casi moneda corriente.

La titular de Inspección General acotó que esos encuentros no cuentan con habilitación y a veces “están disfrazados de cumpleaños, aniversarios o peñas de amigos. Es todo un desafío detectarlas, porque las convocatorias se realizan a través de Facebook, no se venden tickets y demás”.

“Los chicos salen alcoholizados manejando, caminando por la ruta, es todo un tema”, expresó, preocupada.

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