Los problemas de los vecinos son muchos, pero no les interesa. Sus ediles impulsaron la derogación del protocolo para el tratamiento del aborto no punible, un tema que no es competencia municipal.
Que el Partido Obrero defraudó a sus votantes no es novedad. Que la autocrítica no es un concepto que se debate en su círculo político tampoco. Pero su accionar llegó al borde del rídiculo político.
Hoy, a la vuelta del receso impulsaron la derogación del protocolo para el tratamiento del aborto no punible, un tema que no es de competencia municipal.
En lo que va de su gestión como primer minoría en el Concejo Deliberante capitalino, tienen la triste marcar de haber presentado un solo proyecto de ordenanza. Su pedido más recordado es la solicitud vip hecha a finales del año pasado en el que pidieron sillones de alta gama, aires acondicionados y otros elementos que entraban en una seria contradicción con las banderas que reivindican.
Nada parece haber cambiado a la vuelta del receso. La falta de iniciativa del trotkismo en Capital es alarmante. No contentos con eso volvieron a errar el camino, en este caso tratando un tema que no es de competencia municipal. Insólitamente impulsaron la derogación del protocolo para el tratamiento del aborto no punible.
Extraño es que contando con cuatro diputados y una senadora no hayan llevado el tratamiento de ese tema a donde corresponde. Tal vez por desconocimiento, tal vez por inexperiencia. Tal vez porque el único interés del PO sea usar el Concejo Deliberante de tribuna política para hacer de este un panfleto más del trotskismo. Mientras, siguen dando la espalda a los salteños.
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