Pese a los anuncios de diferentes entidades del Gobierno provincial, se profundiza la falta de gas en la ciudad y las largas colas frente a las distribuidoras representan la imagen más visible del drama.
Pero hasta el momento la realidad es completamente diferente y los vecinos de los diferentes barrios de la ciudad deben deambular con sus garrafas de distribuidora en distribuidora y someterse a filas de más de dos cuadras para conseguir una carga de gas de 10 kilos.
El problema comenzó a ser evidente después del feriado largo de Semana Santa y las complicaciones se acentuaron. Pero la falta de gas es aún más desesperante en el interior provincial, tanto que algunos pobladores vienen en sus vehículos con sus tubos de 10 kilos como última alternativa.
El desabastecimiento es tal que la comercialización de gas en garrafas directamente desapareció de los comercios de los barrios, a punto tal que los clientes salen desesperados hacia las distribuidoras ubicadas en puntos alejados de la ciudad.
El problema en el interior se agrava aún más, ya que los pocos puntos de venta del gas en garrafa sólo son abastecidos mínimamente y no alcanza para responder a la demanda de cada localidad.
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