Luego del acuartelamiento cordobés, que fue el disparador para los reclamos de fuerzas de otras provincias, mandatarios de varios puntos del país lidiaron ayer con las manifestaciones de sus policías, a pesar de que no se registraron graves incidentes.
Luego del acuartelamiento cordobés, que fue el disparador para los reclamos de fuerzas de otras provincias, mandatarios de varios puntos del país lidiaron este sábado con las manifestaciones de sus policías, a pesar de que no se registraron graves incidentes, teniendo en cuenta que no había en ningún caso retención total de tareas.
En Neuquén se producía sin embargo la situación más complicada, ya que, a pesar de que el gobierno provincial otorgó un aumento salarial, los policías rechazaron la propuesta y continuaban acuartelados en la Jefatura local en demanda de sueldos de 12 mil pesos de bolsillo.
El subsecretario de Seguridad provincial, Gustavo Pereyra, advirtió que, luego de que se elevaran los salarios de los efectivos se aplicarían "sanciones administrativas y judiciales" a aquellos que continúen con las protestas.
"Se empezará a judicializar mediante las denuncias penales correspondientes todo hecho que configure un delito como bloqueos de rutas, de acceso a edificios, de daños a bienes del Estado, de impedir la libertad de trabajo y otros", aseguró el Ejecutivo provincial, a cargo de Jorge Sapag, a través de un comunicado.
No trabaja, no cobra
Por su parte, el jefe de la Policía de Neuquén, Raúl Laserna, consideró que, ante el aumento otorgado, que llegaba a los 8 mil pesos, "la gente que está acuartelada tiene que volver a su lugar de trabajo" y advirtió: "Día no trabajado va a ser día no cobrado".

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