Una semana después de haber bloqueado en el Concejo Deliberante la sanción de un nuevo escalafón para los empleados municipales, el oficialismo salió a defenderse de los cuestionamientos, y a criticar a la oposición y a algunos gremios a los que calificaron de oportunistas.
Esta movida generó algunas confusiones. El día posterior a la sesión, casi todos los empleados municipales estaban convencidos de que el Concejo había aprobado el nomenclador propuesto por Fesimubo. Incluso el propio Daniel Suárez –secretario del gremio- festejó en una radio haber conseguido dicha meta.
"Hay que analizar todas las cuestiones técnicas. Una vez que se defina el nuevo nomenclador habrá que girarlo al municipio para que las áreas de Personal y economía analicen cuánto va a costar aplicarlo, se hagan las adecuaciones necesarias y podamos saber si es aplicable o no". La afirmación del presidente del cuerpo Fernando Kuri dejó en claro dos cosas: que la aplicación no será inmediata, y que la sanción del nuevo nomenclador se discutirá en forma paralela a los aumentos de tasas propuestos por el Ejecutivo. "El modelo de gestión tiene que ser previsible, hay que aprobar algo que después se pueda pagar", añadió en este aspecto Marta Zamora.
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