Algunos piden cortes profundos para despejar luminarias y canaletas pero otros exigen que se respeten las copas
Con la última jornada de agosto, después de cuatro meses de intervenciones, terminó la temporada de poda en la Ciudad. Así lo informó la dirección de Espacios Verdes local. Sin embargo, los trabajos seguirán. De acuerdo con la Comuna, las cuadrillas continuarán usando las motosierras en varios casos “puntuales”, en plena etapa de rebrote de los ejemplares. En varias zonas del casco urbano, los operarios del municipio y las cooperativas del esquema “tercerizado” siguen cortando calles y cargando camiones al tope con las ramas que quitan de los árboles, debido a que la finalización del programa de poda lanzado en mayo prevé varias excepciones. Desde el área de Arbolado se precisó que “los trabajos continuarán en lo que respecta a despejes de ramas que obstaculizan luminarias y cámaras de seguridad; compensación estructural en árboles que representen riesgo para terceros; y retiro de ramas que generen un potencial peligro de caída ante vientos o tormentas”. Estas excepciones equivalen, en definitiva, a buena parte de los criterios que gobernaron el plan de poda en su conjunto. De hecho, los funcionarios del área explicaron oportunamente que “las directivas que hacen respetar los ingenieros forestales que acompañan cada equipo apuntan a podar las ramas ‘terciarias’, las que generen potencial peligro para peatones, cableado o desbalanceen el ejemplar”. “Se avanzó con el objetivo de dejar terminada aproximadamente una tercera parte del casco urbano, y en algunos sectores se superaron las previsiones”, explicó Pablo Dellepiane, director de Espacios Verdes local. “Con ese fin, salieron a la calle cooperativas, dos empresas contratadas y una cuadrilla propia con ocho hidrogrúas”. El ex delegado comunal de Tolosa advirtió que “se están poniendo al día reclamos pendientes desde hace años”. La modalidad escogida para podar los árboles, según se advierte en las áreas ya recorridas por las cuadrillas, provocó no pocas quejas vecinales, como consecuencia de intervenciones drásticas que dejaron sin copa árboles frondosos, sobre todo en el cuadrante urbano comprendido entre 1, 7, 60 y 66. Muchos ejemplares fueron “desmochados”, dejándoles sólo parte de las ramas “primarias”, es decir aquellas que salen directamente del tronco; se llama secundarias a las que brotan desde éstas, y terciarias recién a las demás. MOTIVO DE CONTROVERSIA Por la misma situación, los recortes de ejemplares son un motivo de polémica entre frentistas de distintos barrios. Es que mientras unos exigen una intervención severa -ya sea por diversos riesgos, porque las ramas tapan luminarias o se pegan peligrosamente a los cables, entre otros motivos- otros defienden las copas altas y anchas, que respetan el ambiente y preparan las calles con sombra para el verano. En este contexto, la continuidad de la poda bien entrado el mes de septiembre sorprende a los vecinos. “Ultimamente se adopta con bastante frecuencia el criterio de podar cerca de la época de rebrote, para que la cicatrización de la herida sea rápida en tejidos más activos”, precisa Jorge Marquina, ingeniero forestal y docente de vasta experiencia en la Escuela de Bosques dependiente de la Facultad de Ciencias Agrarias platense: “sin embargo, esto sólo es procedente en secciones menores del árbol y no en las ramas gruesas”. El experto aclara que “en cualquier caso, si bien es innegociable lo urgente, es decir el retiro de ramas o ejemplares que estén por caerse generando peligro para las personas, a esta altura de la temporada es mejor desde el punto de vista forestal dejar para el año que viene todo lo demás. Pero hay que contemplar que quienes toman las decisiones no evalúan sólo el aspecto de sanidad sino otros factores”. En los últimos tiempos, se habilitó sucesivamente la facultad de intervenir sobre el arbolado de la Ciudad a diferentes organismos, empresas y reparticiones (cooperativas contratadas, el servicio de “72 horas”, la firma Edelap para despeje de luminarias) no siempre con resultados beneficiosos en el aspecto fitosanitario. Las normas vigentes, se sabe, establecen que las podas que no revisten carácter de emergencia deben realizarse en presencia de un ingeniero forestal. De acuerdo con la Sociedad Internacional de Arboricultura, los diferentes tipos de “desmoche” son “la práctica de poda conocida más dañina para un árbol”. Los expertos apuntan que este tipo de corte dificulta la cicatrización de las heridas, aumentando el riesgo de enfermedades y futura caída de ramas; además, deja ejemplares desfigurados que nunca retomarán una forma armónica y padecerán una muerte prematura.
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