Sigue la guerra entre fiscales

Sigue la guerra entre fiscales

Jara y Prime querellarán a su par Di Magio al considerarse agraviados.

Los fiscales Marcelo Jara y Guillermo Prime, duramente cuestionados el lunes por su par Ignacio Di Maggio por el desempeño en la causa en la que se investigó la responsabilidad de la ex subsecretaria de Educación Patricia Ruiz, presentaron ayer una querella por los términos agraviantes con los que se refirió el funcionario judicial.

Jara fue entrevistado en LU5 horas después de que el jefe de fiscales, José Gerez, les ordenara que salieran a defenderse para preservar la institución y que el caso sea aclarado.

Más allá de las críticas generales que realizó Di Maggio, lo que ofendió a Jara y a Prime fue la sospecha de que ambos hubieran cometido un dolo al ser favorecida Ruiz con el pedido de absolución que realizó la propia fiscalía. Puntualmente, Di Maggio se refirió a ambos fiscales como “venales”, es decir, proclives a recibir una dádiva (ver recuadro).

También Gerez le ordenó a Di Maggio que presentara un escrito denunciando en la Justicia, lo que antes había mencionado públicamente.

Ayer –según el fiscal Jara– Di Maggio presentó un escrito, pero no denunciando el delito sino porque sus pares no continuaron la investigación.

“Llamativamente, es por no persecución penal, es decir, por no continuar una investigación; aparentemente se olvidó de los dichos de ayer”, dijo Jara.

El fiscal cuestionado fundamentó el pedido de sobreseimiento de Ruiz diciendo que no había elementos contundentes para acusarla. “Lo que encontramos en esa causa yo le diría que es una muestra de buena voluntad; ahora, de carácter jurídico, directamente era un conjunto de elementos que no tenían un orden adecuado para permitir una imputación”, explicó.

Dijo que los precios de la leche que Di Maggio había conseguido para cotejar eran por envases de 800 gramos y no de un kilo, como establecía la licitación. También explicó que los mayoristas cuando venden para el Estado, sabiendo que los plazos de pago son muy largos, tienen otros precios.

“Tenemos una serie más de elementos que hacían variar absolutamente y otro más, clave, es que tampoco aparecía que la forma de pago en los informes que se daban en esos supermercados, que era al contado, acá se tenía que realizar específicamente entre 6 meses y 1 año”, indicó. Dijo que él cuenta con un informe de la fábrica que dice que no emite precios, porque dependen de las características de la forma de financiación y de cómo se entregan. “Entonces no puede emitir precios porque varían en cada licitación en particular”, sostuvo.

Comentá la nota