Un nuevo capítulo en relación a la falta de gas en el país tuvo lugar ayer, luego de las declaraciones del presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Ercole Felippa, quien sostuvo que “no estamos viendo que se produzcan soluciones a los problemas de fondo”.
En este mismo sentido se expresó el director ejecutivo de la Unión Industrial Bahía Blanca (UIBB), Ricardo Rabbione, quien dijo no tener certezas sobre una posible solución al problema del faltante de gas en las empresas, que siguen sufriendo cortes de manera repetida.
Rabbione afirmó además que la aparición de los cortes “generalmente coincide cuando llega el frío a la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde está la mayor cantidad de población, y se prioriza el consumo domiciliario y de GNC de los automóviles”.
Se estima que unos 15 mil trabajadores citrícolas y de la zafra fueron suspendidos, y esa cifra podría crecer hasta 60 mil si el suministro no se normaliza y se restablece la producción.
Convenio polémico
Ante el duro panorama, no dejó de llamar la atención que la Argentina firmara ayer un acuerdo en el que se compromete a importar gas natural licuado de Qatar durante veinte años, a razón de cinco millones de toneladas anuales. En el convenio -firmado por Khalid Bin Khalifa Al Thani, consejero delegado de Qatargas, y Gabriel Mazzola, apoderado general y responsable de Nuevos Negocios de Enarsa-, se estima que el suministro de GNL cubrirá el orden del 16% del consumo anual total de gas natural en el país.
Luego de que el anuncio se hiciera público, no fueron pocos los que mostraron su descontento. Tan es así que el exsecretario de Energía Jorge Lapeña manifestó que el contrato “no tiene lógica”.
“Firmar un contrato por veinte años a cuatro meses de terminar el gobierno no tiene lógica política, ya que el monto total del contrato de 5 millones de TN por veinte años, o sea 100 millones de TN en veinte años, es una cifra que puede alcanzar los 50 mil millones de dólares”, expresó Lapeña.

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