Habría un par de sospechosos en la mira, pero todavía no ordenaron medidas
“Estamos trabajando”, dicen los investigadores del homicidio del médico Francisco Guerrero (28) cuando se los consulta por los avances de la causa o la aparición de una nueva pista. Firmes en el hermetismo, en las últimas horas se limitaron a admitir que disponen de un par de imágenes que registraron cámaras de seguridad privadas y de monitoreo urbano, tanto en la escena del crimen como en las inmediaciones, durante la fuga de los dos delincuentes.
Reconocieron también que disponen de un dictado de rostro del presunto autor del disparo, pero lo que más los complicaba era que todas esas imágenes no tenían nombres propios. Aparentemente la situación cambió con la aparición de un testigo que los habría aportado. En definitiva, están investigando a un par de sospechosos que son mayores de edad y tienen antecedentes penales, aunque no trascendieron otros datos.
Francisco Guerrero fue asesinado el viernes 3 de abril, alrededor de las 11 de la noche, cuando caminaba junto a su novia Gimena Juri (30) por 66 entre 115 y 116. Primero apareció una moto con un hombre y enseguida otro que se les acercó a pie, con un arma en la mano.
El ladrón exigió la entrega del dinero, pero el médico se opuso y un instante después recibió un tiro en el pecho frente a la mirada desesperada de su novia. El homicida corrió hacia donde lo esperaba su cómplice con la moto en marcha y juntos escaparon, sin robar nada.
Guerrero -que era oriundo de la localidad entrerriana de Concordia y cursaba el tercer año de la residencia de traumatología y ortopedia en el Gutiérrez- fue trasladado en un patrullero al hospital San Martín, donde falleció un rato más tarde, en el quirófano.
La bala que le extrajeron es del calibre 32 y, por lo que contaron fuentes oficiales, está en condiciones de ser comparada con un arma para saber si fue la que la disparó.
El homicidio de Guerrero es el segundo en ocasión de robo en la Ciudad en lo poco que va del año. El anterior ocurrió a principios de enero, cuando Alfredo Coppari (54) intentó evitar que asaltaran a su hijo en su casa de Tolosa y lo acribillaron. Por este caso sólo identificaron a uno de los sospechosos, un menor que apareció muerto horas después del hecho. Al resto de los que participaron del crimen, que se dio en el marco de un raíd en el que fue baleada una mujer embarazada, nunca se los detuvo.
REACCIONES
El homicidio de Guerrero conmovió a la comunidad platense y movilizó al barrio en el que ocurrió, pero también a los médicos y trabajadores de la salud. En El Mondongo hicieron ya un par de reuniones con autoridades policiales y municipales para reforzar las medidas de prevención, mientras que los compañeros del traumatólogo se movilizaron hasta la Gobernación para exigir el esclarecimiento del asesinato y medidas contra la violencia que padecen en sus lugares de trabajo.
El caso es investigado por la DDI y la fiscal Virginia Bravo.
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