A pesar de las quejas vecinales y de los informes periodísticos, la zona de la barrera de Avellaneda-Espora, con obras del bajovías, se convirtió en un caos de tránsito del que nadie se ocupa. Enorme desorden vehicular y larguísimas colas aún fuera de horas pico
Pareciera que las autoridades municipales no tomaron nota del problema que se agiganta cada vez más en la zona de la barrera de Avellaneda-Espora, lugar en el que se está construyendo el bajovías, que tras cinco años de anuncios fallidos, finalmente, desde hace un par de meses se está llevando a cabo.
Sin dudas, esto es importantísimo. Pero ese cruce de vías es uno de los más activos del distrito y uno de los solamente dos que hay en Bernal. Además, es la salida directa de la autopista Buenos Aires-La Plata, por lo que el tráfico es constante e intenso en todo momento y, fundamentalmente, en horas pico.
Mientras se aguarda que se abra el nuevo paso oeste-este en la calle Constitución (por ahora nada concreto al respecto), para aliviar el de Ramella (que sería solamente este-oeste), saturado hoy en día en horas pico y ni pensar en el momento en que se cierre el de Avellaneda-Espora.
Y eso por eso que no se entiende que, debido a las obras del mentado bajovías, nadie desde la Comuna haya tomado las medidas necesarias para ordenar y cuidar el tránsito, a sabiendas que se cortaron las dársenas de ingreso y egreso del paso a nivel y que además, se haya reducido a un carril la mano de Avenida San Martín que va hacia el norte (Don Bosco), entre las calles 25 de Mayo y Avellaneda.
Es prácticamente imposible en cualquier momento del día circular por la zona. La reducción del carril, sumado a los que cruzan de este a oeste y quiere retomar hacia el centro de Bernal o hacia la zona oeste, que no tienen dónde, legalmente, retomar esos caminos, por lo que con el semáforo de Ameghino en verde, paran en el carril rápido impidiendo el paso del resto. Y ni hablar si hay un colectivo parado allí, sobre la mano lenta, a raíz del ascenso o descenso de pasajeros.
Como si esto fuera poco, la dársena de giro del semáforo de San Martín y 25 de Mayo (habilitado para el cruce peatones y giros hacia 25 de Mayo o el cruce de la barrera) es, como ya se denunció en notas previas de EL SOL, un lugar para estacionamiento, teniendo en cuenta que nunca jamás nadie del área de Tránsito controla ese sector (como la mayoría del resto de Bernal, que está cada día más intransitable).
Es de esperar que de una vez por todas, la Dirección de Tránsito y la de Obras Públicas se pongan de acuerdo o al menos, se comenten qué trabajos tienen previstos y así, coordinen las acciones, ya que esto que hoy pasa en Bernal Centro, ocurre en diversas partes del distrito. Las quejas a Diario EL SOL de vecinos y de automovilistas por esta cuestión de la barrera de Avellaneda-Espora se multiplicaron en los últimos tres días y razón no les falta.
Por eso, se aguarda que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto y traten de ordenar el tránsito de la zona, que hoy es un verdadero caos.
Comentá la nota