Sigue el compás de espera por el paro en El Tabacal

Los directivos del ingenio y refinería de El Tabacal continuaban ayer en Buenos Aires analizando los pasos a seguir en torno del conflicto que desde hace ocho días mantiene paralizada toda la actividad que desarrolla la empresa norteña, que abarca la producción de azúcar, biocombustible y energía.
Para evitar una confrontación pública con los trabajadores que mantienen tomada la fábrica desde el miércoles pasado, la compañía se está manejando bajo la más absoluta cautela.

El gerente de recursos humanos, Juan Carlos Amura, sostuvo que “estamos en un compás de espera y, sobre todo, abiertos al diálogo, pero dentro de un marco de razonabilidad”. Amura lamentó que los trabajadores hayan dispuesto tomar la planta industrial y dejó entrever que ese es uno de los factores que impide el avance en las negociaciones.

“Lamentablemente, no hemos podido avanzar en la solución del conflicto y lo que puedo decir hasta ahora es que las cosas siguen igual”, expresó Amura. El directivo se mostró cauto en sus expresiones debido a que la empresa espera que el Sindicato de Trabajadores del Azúcar levante las medidas de fuerza y que se avenga a la conciliación convocada por el Ministerio de Trabajo de la Nación. “Cuando tengamos una resolución la daremos a conocer a los medios de prensa”, afirmó el gerente.

Lo que ayer tarde trascendió es que la firma estaría analizando una nueva grilla salarial para ser puesta a consideración del sindicato. Como se recordará, el gremio exige 3.500 pesos para los obreros de la primera categoría y la empresa ofrece $ 3.375, de acuerdo con lo dispuesto por las otras empresas azucareras del país. El jueves a la noche, en la planta fabril circuló la versión de que El Tabacal había aceptado la propuesta de los 3.500 pesos, pero esto fue desmentido en horas de la tarde.

Las negociaciones se complicaron a partir del lunes pasado cuando la firma envió telegramas de suspensión a los trabajadores en huelga y anunció que descontará los días no trabajados. Por ese motivo decidieron tomar la planta, en tanto el secretario general del sindicato, Martín Olivera, optó por no concurrir a la audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de la Nación y en su lugar envió a un vocal y dos asesores legales, entre ellos a uno de la CTA.

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